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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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	<description>CTA-T, central sindical que agrupa a sindicatos y movimientos sociales en defensa de los derechos laborales y populares en Argentina.</description>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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		<title>Fidel y la realidad de lo imposible</title>
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		<dc:creator>Edgardo Mocca</dc:creator>


		<dc:subject>Homenajes a Fidel</dc:subject>

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&lt;p&gt;Fidel es uno de los grandes hombres de la historia. Y un gran hombre lo es por su legado, por el arquetipo que encarna, por el s&#237;mbolo del que puedan apropiarse las generaciones posteriores a su paso por el mundo. El hombre que acaba de morir es, ante todo, el s&#237;mbolo de c&#243;mo lo infinitamente improbable puede ganar el lugar de lo posible y hacerse realidad. &lt;br class='autobr' /&gt; Nadie esperaba a mediados del siglo XX una revoluci&#243;n triunfante en Am&#233;rica Latina, a pocas millas de la sede del poder imperial de (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Fidel es uno de los grandes hombres de la historia. Y un gran hombre lo es por su legado, por el arquetipo que encarna, por el s&#237;mbolo del que puedan apropiarse las generaciones posteriores a su paso por el mundo. El hombre que acaba de morir es, ante todo, el s&#237;mbolo de c&#243;mo lo infinitamente improbable puede ganar el lugar de lo posible y hacerse realidad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Nadie esperaba a mediados del siglo XX una revoluci&#243;n triunfante en Am&#233;rica Latina, a pocas millas de la sede del poder imperial de la &#233;poca, que proclamara a los cuatro vientos la bandera del antiimperialismo. Nadie pod&#237;a esperar que en esas latitudes esa revoluci&#243;n encarnara el signo de la &#233;poca, el socialismo y el comunismo; nada menos que en el tiempo de la guerra fr&#237;a, nada menos que en la regi&#243;n donde los pactos que finalizaron la segunda guerra establec&#237;an el dominio incompartido de Estados Unidos. M&#225;s imposible que el triunfo pareci&#243; siempre su extensi&#243;n en el tiempo, envuelta en el clima apocal&#237;ptico de su &#233;poca, la del equilibrio del terror entre las dos grandes superpotencias. Si hubo un instante de la historia de la humanidad donde la hip&#243;tesis de que el planeta estallara por los aires se hiciera urgente amenaza, ese instante tuvo su sede en Cuba cuando en 1961, Estados Unidos estuvo a pocos minutos -seg&#250;n muy bien informadas fuentes hist&#243;ricas- de poner en acci&#243;n todo el potencial destructivo de las armas nucleares, cuando la Uni&#243;n Sovi&#233;tica instal&#243; sus cohetes en la costa del territorio cubano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Cuba de Fidel se sostuvo firme, desafiante y estimulante para los pueblos del mundo en las circunstancias m&#225;s cr&#237;ticas de la historia del siglo pasado. Lo que hab&#237;a nacido como una revoluci&#243;n democr&#225;tica, legitimada por el odio popular al tirano Batista devino referencia universal para los revolucionarios. A tal punto que muchos creyeron oportuna la construcci&#243;n de un nuevo manual de operaciones revolucionarias sostenido sobre una caricatura de la revoluci&#243;n de Fidel y estimularan la convicci&#243;n de que las revoluciones populares nacen de la ret&#243;rica de las armas por encima de cualquier singularidad hist&#243;rica, cultural y pol&#237;tica del pueblo en el que pretendieran triunfar. Fidel y su gran obra hist&#243;rica, la revoluci&#243;n cubana, no pudieron ser nunca absorbidos por los usos de la moda intelectual y pol&#237;tica; sobrevivieron en el tiempo y guardan a&#250;n hoy su frescura porque representan el lugar de lo que no puede ser calculado ni contenido, de aquello que crece de abajo, de lo que se forma en la dial&#233;ctica entre los pueblos y sus l&#237;deres, irreductible a cualquier prescripctiva de aparatos o academias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El triunfo de lo que es infinitamente improbable es el legado pol&#237;tico y simb&#243;lico de Fidel, a trav&#233;s de su obra. Cuando cay&#243; el muro de Berl&#237;n y se disgreg&#243; la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, todas las cartas astrales ideol&#243;gicas y geopol&#237;ticas coincid&#237;an en la proximidad del derrumbe revolucionario cubano. Era demasiada la conjunci&#243;n de circunstancias que se conjuraban en su compra: la soledad de la revoluci&#243;n contra lo que devino la &#250;nica superpotencia dominante, un neoliberalismo triunfante en el mundo, la avidez de las grandes corporaciones globales por liquidar cualquier interferencia a la nueva utop&#237;a de los mercados libres en escala planetaria, el des&#225;nimo y la confusi&#243;n de las fuerzas que apoyaban a la revoluci&#243;n en el contexto de una derrota de escala y profundidad impensable pocos a&#241;os atr&#225;s. Cuba y Fidel, Fidel y Cuba resistieron. Fueron a&#241;os duros y complicados en los que la solidaridad de los pueblos, su repudio incondicional al bloqueo econ&#243;mico norteamericano de la isla fueron el casi &#250;nico apoyo en tiempos en que gobiernos como los de Menem y De la R&#250;a se alineaban de modo servil con las pol&#237;ticas yanquis, contrariando tanto la tradici&#243;n hist&#243;rica de Per&#243;n, cuando decidi&#243; en 1973 la reanudaci&#243;n de relaciones con Cuba, como la de Yrigoyen en los tiempos de la primera revoluci&#243;n de Sandino en Nicaragua.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuba, con Fidel al frente, resurgi&#243; como actor regional relevante en los tiempos de Ch&#225;vez, Lula, Correa, Evo, N&#233;stor y Cristina. Cuando ya no estaba sola. Cuando fracas&#243; el ALCA y se impusieron nuevos proyectos de integraci&#243;n regional, orientados a potenciar las soberan&#237;as nacionales y no a disolverlas en el mundo sin fronteras del libre comercio. Los argentinos tenemos en nuestra retina la imagen de Fidel frente a las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, la imagen de un l&#237;der humanista en el ocaso de sus fuerzas humanas y en el apogeo de su percepci&#243;n de los enormes peligros y las dif&#237;ciles perspectivas del mundo en el comienzo del nuevo siglo. Vimos y escuchamos a un Fidel que ya en los &#250;ltimos a&#241;os anteriores hab&#237;a traspasado su condici&#243;n de l&#237;der revolucionario cubano y latinoamericano para elaborar una visi&#243;n profundamente humanista y profundamente ecum&#233;nica de la cr&#237;tica al capitalismo, en la que se fund&#237;a el rechazo de la explotaci&#243;n social y nacional y de la guerra imperialista con la cr&#237;tica del consumismo, la agresi&#243;n a la naturaleza y la insensibilidad frente al dolor de los dem&#225;s. Todo un legado filos&#243;fico y program&#225;tico: a Fidel lo sobrevive un mundo m&#225;s inestable y peligroso todav&#237;a que aquel en el que naci&#243; y creci&#243; su revoluci&#243;n. Igual que entonces no hay que esperar que las letras fr&#237;as de la teor&#237;a y las verdades de aparatos endog&#225;micos abran los caminos de una superaci&#243;n de la crisis civilizatoria en la que vivimos. Es necesario fortalecer a los pueblos y a sus liderazgos transformadores contra la manipulaci&#243;n, la mentira, el cinismo y la impunidad de los due&#241;os de la tierra. Una vez m&#225;s, como ense&#241;&#243; Fidel, hay que creer en lo que se considera imposible y saber convertirlo en realidad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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