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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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	<description>CTA-T, central sindical que agrupa a sindicatos y movimientos sociales en defensa de los derechos laborales y populares en Argentina.</description>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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		<title>De terror</title>
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		<dc:date>2015-11-25T19:10:00Z</dc:date>
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		<dc:creator> Claudio Scaletta</dc:creator>


		<dc:subject>Enfoque</dc:subject>

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&lt;p&gt;Desde la zona de confort, el terrorismo es obra de locos y desclasados; extremistas realmente muy malos e inadaptados sociales. Un kamikaze que no vacila en el sacrificio de su propia vida para sembrar el terror no puede ser otra cosa que eso; un loco. En cambio atacar en forma precisa blancos militares a decenas de miles de kil&#243;metros con drones y misiles inteligentes, con colaterales que pueden alcanzar decenas de muertos civiles, es guerra racional en defensa de la democracia. Si hay (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Desde la zona de confort, el terrorismo es obra de locos y desclasados; extremistas realmente muy malos e inadaptados sociales. Un kamikaze que no vacila en el sacrificio de su propia vida para sembrar el terror no puede ser otra cosa que eso; un loco. En cambio atacar en forma precisa blancos militares a decenas de miles de kil&#243;metros con drones y misiles inteligentes, con colaterales que pueden alcanzar decenas de muertos civiles, es guerra racional en defensa de la democracia. Si hay muertos en Par&#237;s, j&#243;venes y blondos, la prensa publica sus biograf&#237;as y hasta las cartas de despedida de sus seres queridos. &#8220;Podr&#237;as haber sido vos&#8221; destacan reclamando empat&#237;a; al fin y al cabo &#8220;todos somos Francia&#8221; y Facebook brinda la opci&#243;n del velo de la bandera tricolor para la foto de perfil. En cambio, de los 70 mil ni&#241;os muertos en la guerra de Irak hasta 2006, por citar un ejemplo, nadie recuerda un solo rostro. Simplemente no existieron. No aceptar estos enfoques maniqueos reclamar&#237;a autom&#225;ticamente aclarar que no se pertenece al bando de los malos absolutos, pero estas contradicciones no se abordan aqu&#237;. S&#243;lo se suman algunos datos econ&#243;micos simples para acercarse a procesos hist&#243;ricos complejos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El dato econ&#243;mico m&#225;s claro aconteci&#243; inmediatamente despu&#233;s de los atentados combinados en Par&#237;s la noche del viernes 13. No sucedi&#243; en las zonas de guerra, sino en las bolsas de valores. Las principales firmas proveedoras de armas que cotizan en las plazas burs&#225;tiles de Estados Unidos y Europa aumentaron su capitalizaci&#243;n en cerca de 15.000 millones de d&#243;lares. La lenta pero persistente suba de la acciones comenz&#243; el mismo lunes y hasta el jueves no se hab&#237;a detenido. En Wall Street se destacaron la Boeing, proveedora de cazas y bombarderos, que gan&#243; 3500 millones de d&#243;lares, la fabricante de misiles Lockheed Martin, que engord&#243; 2500 millones, y la productora de radares y misiles Raytheon, que cotiz&#243; 1700 millones m&#225;s. Entre las beneficiadas tambi&#233;n estuvieron Northrop Grumman, General Dynamics y la fabricante de destructores Ingalls Industries. En Europa las m&#225;s enriquecidas fueron Airbus, due&#241;a de la proveedora de helic&#243;pteros Eurocopter, que se capitaliz&#243; en casi 2000 millones de d&#243;lares, la italiana Finmeccanica, la brit&#225;nica BAE Systems y la francesa Thales, cuya capitalizaci&#243;n creci&#243; cerca de 1000 millones de d&#243;lares. Estas empresas son la cara visible de la parte m&#225;s importante del negocio, pero en las bolsas tambi&#233;n cotizan, con sellos cambiantes, las contratistas privadas que asisten militarmente en los territorios, un nuevo fen&#243;meno reflejo de la creciente privatizaci&#243;n de la guerra, con menores costos simb&#243;licos y econ&#243;micos para gobiernos y ej&#233;rcitos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Detr&#225;s de estos movimientos, como siempre que se habla de econom&#237;a, no hay buenos y malos, sino la cruda y despojada racionalidad predominante de los inversores. Frente a cada atentado espectacular se sabe que la respuesta ser&#225; siempre m&#225;s guerra, no por la naturaleza agresiva de los contendientes, sino por la l&#243;gica inmanente del capitalismo emergente de la Segunda Guerra Mundial: el keynesianismo b&#233;lico encarnado por el complejo estatal militar industrial estadounidense y sus espejos europeos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se calcula que s&#243;lo en Estados Unidos hay m&#225;s de 10 millones de personas que trabajan para la industria b&#233;lica. Pero el complejo, como lo denomin&#243; el &#8220;h&#233;roe&#8221; de la Segunda Guerra y dos veces presidente Dwight Eisenhower, tambi&#233;n ocupa a ej&#233;rcitos de &#8220;intelectuales&#8221; en los distintos servicios de inteligencia, desde la CIA a la NSA, agencias que consumen un presupuesto anual de m&#225;s de 50.000 millones de d&#243;lares. La tarea de las agencias no es s&#243;lo de vigilancia, sino tambi&#233;n de generar demanda para las firmas b&#233;licas. En realidad, el complejo funciona sobre tres patas, la industrial propiamente dicha, la pol&#237;tica y la comunicacional. La primera es la producci&#243;n, una dimensi&#243;n fascinante que empuja no s&#243;lo la industria estadounidense sino tambi&#233;n el desarrollo tecnol&#243;gico mundial. La segunda es la generaci&#243;n y distribuci&#243;n de los contratos p&#250;blicos que alimentan el sistema, un sofisticado entramado pol&#237;tico, ejecutivo y de think tanks, con funcionarios que rotan entre el Congreso, los centros de estudio y la conducci&#243;n de las empresas, un verdadero sistema de &#8220;puerta giratoria&#8221; y ocupaci&#243;n permanente para sus integrantes. Las voces cr&#237;ticas denuncian la elevada discrecionalidad habilitada por este sumatoria de complicidades t&#225;citas entre congresistas, empresarios y lobistas de todo tipo. En este punto resulta notable que siempre que se discute la austeridad del sector p&#250;blico, los recortes son para salud o educaci&#243;n, pero nunca para el complejo de defensa. La tercera dimensi&#243;n es la legitimaci&#243;n del funcionamiento interno del sistema y la creaci&#243;n de enemigos, tarea que es cumplida tanto por la prensa, local y global, como por las agencias de inteligencia. El dato caracter&#237;stico es que tras el fin de la guerra fr&#237;a el enemigo pas&#243; del comunismo al terrorismo, pero con eje en el control de espacios territoriales donde abundan recursos naturales estrat&#233;gicos como los hicrocarburos. Pero no todo es petr&#243;leo; los contratos se multiplican desde la fabricaci&#243;n de armamentos a la log&#237;stica del abastecimiento de tropas, las contratistas privadas, armadas o no, la reconstrucci&#243;n de las zonas destruidas y el aprovechamiento de los recursos controlados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quien mejor describi&#243; los riesgos de este sistema fue precisamente el presidente bajo cuyas administraciones se consolid&#243; el complejo. En su recordado y premonitorio discurso de despedida de 1961, que vale la pena citar textualmente, Eisenhower se&#241;al&#243; que la &#8220;conjunci&#243;n de un inmenso sistema militar y una gran industria armament&#237;stica es algo nuevo para la experiencia norteamericana. Su influencia (...) es palpable en cada ciudad, cada parlamento estatal, cada departamento del gobierno federal. Reconocemos la necesidad imperativa de esta nueva evoluci&#243;n de las cosas. Pero debemos estar bien seguros de que comprendemos sus graves consecuencias. (...) En los consejos de gobierno, debemos estar alerta contra el desarrollo de influencias indebidas, sean buscadas o no, del complejo militar-industrial. Existe y existir&#225;n circunstancias que har&#225;n posible que surjan poderes en lugares indebidos, con efectos desastrosos&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para determinar si luego de casi 45 a&#241;os los efectos fueron desastrosos o no, primero deber&#237;an definirse par&#225;metros. Lo que resulta m&#225;s claro es el car&#225;cter estatal, oligop&#243;lico, b&#233;lico y comunicacional del capitalismo siglo XXI, una totalidad en la que los atentados parisinos no pueden considerarse una anomal&#237;a ni una excepci&#243;n.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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