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	<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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	<description>CTA-T, central sindical que agrupa a sindicatos y movimientos sociales en defensa de los derechos laborales y populares en Argentina.</description>
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		<title>Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T</title>
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		<title>La segunda oleada progresista latinoamericana</title>
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		<dc:date>2021-11-29T14:51:49Z</dc:date>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;El mundo est&#225; atravesando una transici&#243;n pol&#237;tica-econ&#243;mica estructural. El viejo consenso globalista de libre mercado, austeridad fiscal y privatizaci&#243;n que encandil&#243; a la sociedad mundial durante 30 a&#241;os, hoy luce cansado y carente de optimismo ante el porvenir. La crisis econ&#243;mica del 2008, el largo estancamiento desde entonces, pero principalmente el lockdown del 2020, han erosionado el monopolio del horizonte predictivo colectivo que legitim&#243; el neoliberalismo mundial. Hoy nuevas (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El mundo est&#225; atravesando una transici&#243;n pol&#237;tica-econ&#243;mica estructural. El viejo consenso globalista de libre mercado, austeridad fiscal y privatizaci&#243;n que encandil&#243; a la sociedad mundial durante 30 a&#241;os, hoy luce cansado y carente de optimismo ante el porvenir. La crisis econ&#243;mica del 2008, el largo estancamiento desde entonces, pero principalmente el lockdown del 2020, han erosionado el monopolio del horizonte predictivo colectivo que legitim&#243; el neoliberalismo mundial. Hoy nuevas narrativas pol&#237;ticas reclaman la expectativa social. Flexibilizaci&#243;n cuantitativa para emitir billetes sin l&#237;mite, Green New Deal, proteccionismo para relanzar el empleo nacional, Estado fuerte, mayor d&#233;ficit fiscal, m&#225;s impuestos a las grandes fortunas, son algunas de las nuevas ideas fuerza que cada vez son m&#225;s mencionados por pol&#237;ticos, acad&#233;micos, l&#237;deres sociales y la prensa del mundo entero. Se desvanecen las viejas certidumbres imaginadas que organizaron el mundo desde 1980. Aunque tampoco hay nuevas que reclamen con &#233;xito duradero el monopolio de la esperanza de futuro. Y mientras tanto, en esta irresoluci&#243;n de imaginar un ma&#241;ana m&#225;s all&#225; de la cat&#225;strofe, la experiencia subjetiva de un tiempo suspendido carente de destino satisfactorio agobia el esp&#237;ritu social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Am&#233;rica Latina se adelant&#243; a estas b&#250;squedas mundiales hace m&#225;s de una d&#233;cada. Los cambios sociales y gubernamentales en Brasil, Venezuela, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, dieron cuerpo a esta &#8220;primera oleada&#8221; de gobiernos progresistas y de izquierda que se plantearon salir del neoliberalismo. M&#225;s all&#225; de ciertas limitaciones y contradicciones, el progresismo latinoamericano apost&#243; a unas reformas de primera generaci&#243;n que lograron tasas de crecimiento econ&#243;mico del 3 al 5 %, superiores a los registrados en tiempos anteriores. Paralelamente se redistribuy&#243; de manera vigorosa la riqueza, lo que permiti&#243; sacar de la pobreza a 70 millones de latinoamericanos y de la extrema pobreza a 10 millones. La desigualdad cay&#243; del 0,54 al 0,48, en la escala de Gini, y se aplic&#243; un incremento sostenido del salario y de los derechos sociales de los sectores m&#225;s vulnerables de la poblaci&#243;n que inclin&#243; en favor del trabajo la balanza del poder social. Algunos pa&#237;ses procedieron a ampliar los bienes comunes de la sociedad mediante la nacionalizaci&#243;n de sectores estrat&#233;gicos de la econom&#237;a y, como en el caso de Bolivia, se dio paso a la descolonizaci&#243;n m&#225;s radical de la historia al lograr que los sectores ind&#237;gena-populares se constituyan en el bloque de direcci&#243;n del poder estatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta primera oleada progresista que ampli&#243; la democracia con la irrupci&#243;n de lo popular en la toma de decisiones, se sostuvo sobre un flujo de grandes movilizaciones sociales, descr&#233;dito generalizado de las pol&#237;ticas neoliberales, emergencia de liderazgos carism&#225;ticos portadores de una mirada audaz del futuro y un estado de estupor de las viejas &#233;lites gobernantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera oleada del progresismo latinoamericano, comenz&#243; a perder fuerza a mediados de la segunda d&#233;cada del siglo XXI, en gran parte por cumplimiento de las reformas de primera generaci&#243;n aplicadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El progresismo modific&#243; la tasa de participaci&#243;n del excedente econ&#243;mico en favor de las clases laboriosas y el Estado, pero no cambi&#243; la estructura productiva de la econom&#237;a. Esto inicialmente le permiti&#243; transformar la estructura social de los pa&#237;ses mediante la notable ampliaci&#243;n de las &#8220;clases medias&#8221;, ahora con mayoritaria presencia de familias provenientes de sectores populares e ind&#237;genas. Pero la masificaci&#243;n de &#8220;ingresos medios&#8221;, la extendida profesionalizaci&#243;n de primera generaci&#243;n, el acceso a servicios b&#225;sicos y vivienda propia, no s&#243;lo transform&#243; las formas organizativas y comunicaciones de una parte del bloque popular, sino tambi&#233;n su subjetividad aspiracional. Incorporar estas nuevas demandas y darle sostenibilidad econ&#243;mica en el marco program&#225;tico de mayor igualdad social, requer&#237;a modificar el modo de acumulaci&#243;n econ&#243;mica y las fuentes tributarias de retenci&#243;n estatal del excedente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La incomprensi&#243;n en el progresismo de su propia obra y la tardanza en plantarse los nuevos ejes de articulaci&#243;n entre el trabajo, el Estado y el capital, dieron paso desde el 2015 a un regreso parcial del ya enmohecido programa neoliberal. Pero, inevitablemente este tampoco dur&#243; mucho. No hab&#237;a novedad ni expansivo optimismo en la creencia religiosa en el mercado. Solo un revanchismo enfurecido de un &#8220;libre marcado&#8221; crepuscular que desempolvaba lo realizado en los a&#241;os 90s del siglo XX: volver a privatizar, a desregular el salario y concentrar la riqueza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ello dio pie a la segunda oleada progresista que desde el 2019 viene acumulando victorias electorales en M&#233;xico, Argentina, Bolivia, Per&#250; y extraordinarias revueltas sociales en Chile y Colombia. Esto enmudeci&#243; esa suerte de teleolog&#237;a especulativa sobre el &#8220;fin del ciclo progresista&#8221;. La presencia popular en la historia no se mueve por ciclos sino por oleadas. Pero claro, la segunda oleada no es la repetici&#243;n de la primera. Sus caracter&#237;sticas son distintas. Y su duraci&#243;n tambi&#233;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, estas nuevas victorias electorales no son fruto de grandes movilizaciones sociales cat&#225;rticas que, por su sola presencia, habilitan un espacio cultural creativo y expansivo de expectativas transformadoras sobre las que puede navegar el decisionismo gubernamental. El nuevo progresismo resulta de una concurrencia electoral de defensa de derechos agraviados o conculcados por el neoliberalismo enfurecido; no de una voluntad colectiva de ampliarlos, por ahora. Es lo nacional-popular en su fase pasiva o descendente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es como si ahora los sectores populares depositaran en las iniciativas de gobierno el alcance de sus prerrogativas y dejaran, de momento, la acci&#243;n colectiva como el gran constructor de reformas. Ciertamente el &#8220;gran encierro&#8221; mundial del 2020 ha limitado las movilizaciones; pero curiosamente no para las fuerzas conservadoras o sectores populares all&#237; donde no hay gobiernos progresistas, como Colombia, Chile y Brasil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una segunda caracter&#237;stica del nuevo progresismo es que llega al gobierno encabezado por liderazgos administrativos que se han propuesto gestionar de mejor forma, en favor de los sectores populares, las vigentes instituciones del Estado o aquellas heredadas de la primera oleada; por tanto, no vienen a crear unas nuevas. Dicho de otra manera, no son liderazgos carism&#225;ticos, como en el primer progresismo que fue dirigido por presidentes que fomentaron una relaci&#243;n efervescente, emotiva con sus electores y disruptivas con el viejo orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la ausencia de &#8220;relaci&#243;n carism&#225;tica&#8221; de los nuevos l&#237;deres no es un defecto sino una cualidad del actual tiempo progresista pues fue por esa virtud que fueron elegidos por sus agrupaciones pol&#237;ticas para postularse al gobierno y, tambi&#233;n, por lo que lograron obtener la victoria electoral. En t&#233;rminos weberianos, es la manera espec&#237;fica en que se rutiniza el carisma. Aunque la contraparte de ello ser&#225; que ya no puedan monopolizar la representaci&#243;n de lo nacional-popular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, el nuevo progresismo forma ya parte del sistema de partidos de gobierno en cuyo interior lucha por ser dirigente. Por tanto, no busca desplazar el viejo sistema pol&#237;tico y construir uno nuevo como en la primera &#233;poca, lo que entonces le permiti&#243; objetivamente enarbolar las banderas del cambio y de la transgresi&#243;n por exterioridad al &#8220;sistema tradicional&#8221;. Lo que ahora se proponen es estabilizarlo preservando su predominancia, lo que los lleva a una pr&#225;ctica moderada y agonista de la pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuarto lugar, la nueva oleada progresista tiene al frente a unos opositores pol&#237;ticos cada vez m&#225;s escorados hacia la extrema derecha. Las derechas pol&#237;ticas han superado la derrota moral y pol&#237;tica de la primera oleada progresista; y aprendiendo de sus errores, ocupan las calles, las redes y levantan banderas de cambio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Han cobrado fuerza social mediante implosiones discursivas reguladas que las ha llevado a enroscarse en discursos anti ind&#237;genas, anti feministas, anti igualitarismo y anti Estado. Abandonando la pretensi&#243;n de valores universales, se han refugiado en trincheras o cruzadas ideol&#243;gicas. Ya no ofrecen un horizonte cargado de optimismo y persuasi&#243;n, sino de revancha contra los igualados y de exclusi&#243;n de quienes considera culpables del desquiciamiento del viejo orden moral del mundo: los &#8220;populistas igualados&#8221;; los &#8220;ind&#237;genas y cholos con poder&#8221;; las mujeres &#8220;soliviantadas&#8221;, los migrantes pobres, los comunistas redivivos&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta actual radicalizaci&#243;n de las derechas neoliberales no es un acto de opci&#243;n discursiva sino de representaci&#243;n pol&#237;tica de un notable giro cultural en las clases medias tradicionales, con efecto en sectores populares. De una tolerancia y hasta simpat&#237;a hacia la igualdad hace quince a&#241;os atr&#225;s, la opini&#243;n publica construida en torno a las clases medias tradicionales ha ido girando hacia posiciones cada vez m&#225;s intolerantes y antidemocr&#225;ticas ancladas en el miedo. Las fronteras de lo decible p&#250;blicamente han mutado y el soterrado desprecio por lo popular de a&#241;os atr&#225;s ha sido sustituido por un desembozado racismo y anti-igualitarismo convertidos en valores p&#250;blicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Bolivia, se dio paso a la descolonizaci&#243;n m&#225;s radical de la historia al lograr que los sectores ind&#237;gena-populares se constituyan en el bloque de direcci&#243;n del poder estatal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La melancol&#237;a por un antiguo orden social abandonado y el miedo a perder grandes o peque&#241;os privilegios de clase o de casta ante la avalancha plebeya han arrojado a estas clases medias a abrazar salvacionismos pol&#237;tico-religiosos que prometen reestablecer la autoridad patriarcal en la familia, la inmutabilidad de las jerarqu&#237;as de estirpe en la sociedad y el mando de la propiedad privada en la econom&#237;a ante un mundo incierto que ha extraviado su destino. Es un tiempo de politizaci&#243;n reaccionaria, fascistoide, de sectores tradicionales de la clase media.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y finalmente, en quinto lugar, el nuevo progresismo afronta no solo las consecuencias sociales del &#8220;gran encierro&#8221; planetario que el 2020 desplom&#243; la econom&#237;a mundial sino, en medio de ello, el agotamiento de las reformas progresistas de primera generaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto conlleva una situaci&#243;n paradojal: la de unos liderazgos progresistas para una gesti&#243;n de rutina pero en tiempos de extraordinarias crisis econ&#243;micas, m&#233;dicas y sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Adem&#225;s, globalmente estamos en momentos de horizontes minimalistas o estancados: ni el neoliberalismo en su versi&#243;n autoritaria logra superar sus contradicciones para irradiarse nuevamente, ni los diversos progresismos logran consolidarse hegem&#243;nicamente. Esto hace prever, un tiempo ca&#243;tico de victorias y derrotas temporales de cada una de estas u otras opciones. Sin embargo, la sociedad no puede vivir indefinidamente en la indefinici&#243;n de horizontes predictivos duraderos. M&#225;s pronto que tarde, de una u otra manera, las sociedades apostar&#225;n por una salida, la que sea. Y para que el porvenir no sea el desastre o un oscurantismo planetario con clases medias rezando por &#8220;orden&#8221; a la puerta de los cuarteles como en Bolivia, el progresismo debe apostar a producir un nuevo programa de reformas de segunda generaci&#243;n que, articuladas en torno a la ampliaci&#243;n de la igualdad y la democratizaci&#243;n de la riqueza, propugne una nueva matriz productiva para el crecimiento y bienestar econ&#243;micos. Y, con ello, ayudar a impulsar un nuevo momento hist&#243;rico, de reforma moral e intelectual de lo nacional-popular y de hegemon&#237;a cultural y movilizaci&#243;n colectiva -hoy ausentes-, sin los cuales es imposible imaginar triunfos pol&#237;ticos perdurables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(Fragmentos del discurso pronunciado en la Universidad Nacional de La Rioja, Argentina, al momento de recibir el nombramiento de Doctor Honoris Causa, 5 de Noviembre del 2021).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicada en:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://www.facebook.com/photo?fbid=464661631695587&amp;set=a.417541466407604&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://www.facebook.com/photo?fbid=464661631695587&amp;set=a.417541466407604&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://plurinacional.info/2021/11/29/la-segunda-oleada-progresista-latinoamericana-por-alvaro-garcia-linera/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;https://plurinacional.info/2021/11/29/la-segunda-oleada-progresista-latinoamericana-por-alvaro-garcia-linera/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Pol&#237;tico y te&#243;rico marxista boliviano. Ex Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera: &#034;El agravio a los muertos en Bolivia&#034;</title>
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		<dc:date>2019-12-01T17:20:54Z</dc:date>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;&#8220;Ni los muertos estar&#225;n seguros ante el enemigo si este vence&#8230;..&#8221; W. Benjamin &lt;br class='autobr' /&gt; Un multitudinario cortejo f&#250;nebre recorre las calles de El Alto y La Paz. Por delante van dos f&#233;retros y detr&#225;s miles y miles de dolientes. Son gente humilde; pobladores de El Alto, artesanos, campesinos, vecinos, madres, ind&#237;genas de las provincias de La Paz, Potos&#237;, Cochabamba y Oruro. Han caminado con su dolor cerca de diez kil&#243;metros, y a su paso salen trabajadores, comerciantes y estudiantes llorosos que se (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;&#8220;Ni los muertos estar&#225;n seguros ante el enemigo si este vence&#8230;..&#8221;
&lt;br /&gt;&#8212; W. Benjamin&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Un multitudinario cortejo f&#250;nebre recorre las calles de El Alto y La Paz. Por delante van dos f&#233;retros y detr&#225;s miles y miles de dolientes. Son gente humilde; pobladores de El Alto, artesanos, campesinos, vecinos, madres, ind&#237;genas de las provincias de La Paz, Potos&#237;, Cochabamba y Oruro. Han caminado con su dolor cerca de diez kil&#243;metros, y a su paso salen trabajadores, comerciantes y estudiantes llorosos que se persignan, aplauden y entregan agua y pan a los que marchan. La ciudad est&#225; paralizada, y la gente de los barrios populares est&#225; de luto. Ayer, en la zona de Senkata ocho pobladores fueron asesinados con armas de fuego militar, m&#225;s de un centenar fueron heridos de bala, llegando a treina y cuatro los muertos en los &#250;ltimos nueve d&#237;as del golpe de Estado en Bolivia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Han bajado desde El Alto para reclamar justicia por sus muertos; han caminado tanto para que las personas vean lo que est&#225; pasando, ya que los medios de comunicaci&#243;n amordazados no hablan de la tragedia sufrida; marchan horas y horas para decirle al mundo que no son terroristas ni v&#225;ndalos; que ellos son el pueblo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y es que desde el d&#237;a del golpe de Estado todas las movilizaciones de sectores populares y campesinos que salieron a defender la democracia y el respeto al voto ciudadano fueron objeto de una feroz campa&#241;a de desprestigio que desbord&#243; las redes y los medios de comunicaci&#243;n. No se hablaba de obreros, ni de vecinos, ni de ind&#237;genas. Se trataba de &#8220;peligrosas hordas&#8221;, de &#8220;v&#225;ndalos&#8221; que amenazan la paz social. Y cuando los habitantes de la valiente ciudad de El Alto y los ind&#237;genas y campesinos bloquearon carreteras, un rabioso lenguaje se apoder&#243; de los golpistas y medios de comunicaci&#243;n: &#8220;terroristas&#8221;, &#8220;narcotraficantes&#8221;, &#8220;salvajes&#8221;, &#8220;criminales&#8221;, &#8220;turbas borrachas&#8221; &#8220;saqueadores&#8221; y otros adjetivos fueron utilizados para descalificar y criminalizar la protesta de las clases menesterosas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Desde entonces, mujeres de pollera con hijos en la espalda, ni&#241;as escolares que acompa&#241;an a sus padres, j&#243;venes universitarios, obreros soldadores, campesinos de poncho y vendedores de helados son el nuevo rostro de los &#8220;peligrosos sediciosos&#8221; que quieren incendiar el pa&#237;s. Esta estigmatizaci&#243;n de la plebe sublevada, especialmente si son indios, no es nueva. Durante la Colonia, en el siglo XVI, Fray Gin&#233;s de Sep&#250;lveda compar&#243; a los ind&#237;genas con los monos; el cura Tom&#225;s Ort&#237;z los calific&#243; de &#8220;bestias&#8221;; en el siglo XIX se hablaba de &#8220;razas degeneradas&#8221;; y las dictaduras del siglo XX mutaron hacia la delincuentizaci&#243;n del indio insurrecto, calific&#225;ndolo de &#8220;subversivo&#8220;, &#8220;sedicioso&#8221;, que quiere poner en riesgo la propiedad, el orden y la religi&#243;n.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ahora, las clases medias tradicionales realizan una vergonzosa fusi&#243;n verbal entre el lenguaje colonial con el de contrainsurgencia. Ni sus intelectuales org&#225;nicos educados en universidades extranjeras pueden escapar a este llamado de la sangre y el prejuicio racial. Para ellos las marchas de vecinos son reuniones de &#8220;delincuentes borrachos&#8221;, los bloqueos de caminos de campesinos son actos de &#8220;terrorismo&#8221; y los asesinados por la bala militar son ajustes de cuentas entre &#8220;maleantes&#8221;. La forzada mesura con la que todos estos a&#241;os los escribas conservadores hab&#237;an calificado a los indios empoderados, hoy se desbocan como un torbellino de prejuicios, insultos y descalificaciones racializadas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Hab&#237;an aguardado toda una d&#233;cada mordi&#233;ndose los dientes para no escupir sobre los indios y mostrarles su desprecio; y ahora, amparados en las bayonetas, no dudan en descargar todo su odio de casta. Es el tiempo de la venganza y lo hacen enfurecidos. Es como si quisieran borrar no s&#243;lo la presencia del indio que los derrot&#243;, y por eso son capaces de matar con tal de que Evo no sea candidato; adem&#225;s desean arrancar su huella de la memoria de las clases humildes asesinando, encarcelando, torturando, amenazando a quienes pronuncien su nombre. Por eso queman la Wiphala que Evo introdujo en las instituciones del Estado; por eso queman las escuelas que &#233;l hizo construir en los barrios populares; por eso aplauden y brindan por la militarizaci&#243;n de las ciudades. Ya no hay espacio para la dignidad ni el decoro de una clase que se revuelca fren&#233;ticamente en el lodo del autoritarismo, la intolerancia y el racismo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Y es contra ello que marchan las clases humildes de El Alto y las provincias. Bajan por miles, doscientos mil, trescientos mil. El n&#250;mero ya no importa. El poder que ellas defienden no es el de una persona ni el que Weber teoriz&#243; como capacidad de influir en el comportamiento de otro. Para las clases populares la experiencia de poder de estos &#250;ltimos catorce a&#241;os es el de ser reconocidas como iguales, el de tener derecho al agua, a la educaci&#243;n, al trabajo, a la salud en similares condiciones que el resto de los ciudadanos. El ejercicio del poder para el pueblo ganado en las urnas, m&#225;s que la de una capacidad de mando ha sido la de una experiencia corporal diaria de poder mirar de frente a los dem&#225;s sin tener que avergonzarse del color de piel o la pollera de madre; es haber sido tomados en cuenta como seres humanos; es el poder vender en el mercado, labrar la tierra o ser autoridad sin ninguna barrera de apellido. De ah&#237; que, si bien la experiencia del poder estatal para las clases subalternas -como lo vio Gramsci- es, en primer lugar, la construcci&#243;n pr&#225;ctica de su unidad como bloque social, la manera de verbalizar y comprender moralmente ese poder ha sido la conquista de la dignidad, es decir, su experiencia de pueblo como cuerpo colectivo autodignificado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por eso la mujer de pollera y el obrero lloran cuando el fascismo quema la Wiphala, lloran cuando Evo es expulsado, lloran cuando son impedidos de entrar a las ciudades. Lloran porque est&#225;n despedazando el cuerpo simb&#243;lico y real de su unidad y de su poder social. Y cuando llevan sus muertos por delante en medio de miles de crespones negros y boleros de caballer&#237;a f&#250;nebres, lo hacen para pedir a las clases pudientes el respeto a sus muertos, a esos muertos que son el umbral &#250;ltimo donde los vivos, sea de la clase o condici&#243;n social que sean, deben detener su org&#237;a de sangre y odio, para venerar la virtud de la vida.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero la respuesta de los golpistas es atroz, inmoral, dantesca. Disparan gases lacrim&#243;genos, disparan balas, desplazan sus tanquetas y los f&#233;retros quedan en el piso, envueltos en una nube de gases escoltados por gente que se arrodilla y se arriesga a la asfixia antes que abandonarlos.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8221;No respetan ni a los muertos&#8221; grita la gente. No es una frase de protesta, es una sentencia hist&#243;rica. La misma que pronunciaron los padres de los agredidos de hoy, cuando otro golpe militar en el fat&#237;dico noviembre de 1979 ametrall&#243; desde unos aviones norteamericanos Mustang a los dolientes que rezaban y hac&#237;an ofrendas a los familiares difuntos en el d&#237;a de los muertos o &#8220;todos santos&#8221;. Los aventureros del golpe militar de entonces, despu&#233;s de su ef&#237;mera borrachera de victoria, quedaron aparcados en la cloaca de la historia, lugar en el que con toda seguridad estar&#225;n pronto los golpistas de hoy. No se puede agraviar impunemente a los muertos, porque en la cultura del pueblo ellos forman parte de los principios b&#225;sicos reguladores del destino de los vivos.&lt;br class='autobr' /&gt;
La brutalidad de los golpistas hoy obtiene el miedo de la gente, pero ha abierto las puertas de un resentimiento generalizado. Las suturas con las que las seculares grietas clasistas, regionales y raciales hab&#237;an sido cerradas han estallado por los aires dejando unas heridas sociales sangrantes. Hoy hay odio por todos lados, de unos contra otros. Las clases medias tradicionales quisieran ver el cad&#225;ver de Evo arrastrado por las calles, como el del expresidente Villarroel en 1946. Las clases plebeyas quisieran ver a los ricos cercados en sus barrios padeciendo de hambre por la falta de alimento. Una nueva guerra de razas anida en el esp&#237;ritu de un pa&#237;s desgarrado por la felon&#237;a de una clase que hall&#243; en el prejuicio colonial de superioridad la defensa de sus privilegios.&lt;br class='autobr' /&gt;
Ya lo dijimos, la fascistizaci&#243;n de la clase media tradicional es la respuesta conservadora a su decadencia social fruto de la devaluaci&#243;n de sus aptitudes, capitales, oportunidades y saberes leg&#237;timos frente a la &#8220;invasi&#243;n&#8220; de una nueva clase media de origen popular e ind&#237;gena con repertorios de ascenso social m&#225;s eficaces en el Estado indianizado de la &#250;ltima d&#233;cada. No es que han tenido una depreciaci&#243;n de su patrimonio -que de hecho aument&#243; pasivamente debido a la expansi&#243;n econ&#243;mica generalizada del pa&#237;s- sino de sus oportunidades y apuestas sociales de mayor ascenso social aprovechando el crecimiento exponencial de la riqueza nacional.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero esto no ha limitado un hecho relevante de las estructuras de clases sociales y de los procesos de hegemon&#237;a pol&#237;tica: la irradiaci&#243;n estatal de las clases medias. En sentido estricto el Estado es, en su regularidad, el monopolio del sentido com&#250;n de una sociedad. En tanto que el poder pol&#237;tico es, con mucho, la creencia y convicci&#243;n de unos del poder de otros, es en cierto modo tambi&#233;n un tipo de sensaci&#243;n intersubjetiva. Se trata del espeso mundo de las narraciones profundas con efecto estatal. La &#8220;opini&#243;n p&#250;blica&#8221;, esto es, las narrativas, s&#237;mbolos y sentidos de comprensi&#243;n de la legitimidad que pugna por realinear el sentido com&#250;n pol&#237;tico, en gran parte es concentrada por las clases medias tradicionales por disposici&#243;n de tiempo, recursos y especializaci&#243;n laboral.&lt;br class='autobr' /&gt;
En Bolivia, el ascenso social de nuevas clases medias ind&#237;gena-populares ha venido acompa&#241;ado por nuevas narrativas y sentidos de realidad pero no con la suficiente solidez como para irradiarse o contraponer la racializaci&#243;n del discurso de las clases conservadoras y ser soporte de una nueva &#8220;opini&#243;n p&#250;blica&#8221; predominante. Las clases medias tradicionales poseen la experiencia en las formaciones discursivas y en los sedimentos hist&#243;ricos del sentido com&#250;n dominante, lo que les ha permitido expandir retazos de su modo de ver el mundo m&#225;s all&#225; de la frontera de clase, incluso en partes de las nuevas clases medias y sectores populares. De hecho, la nueva clase media m&#225;s que una clase social con existencia p&#250;blica movilizada es una clase estad&#237;stica, es decir, a&#250;n no es una clase con irradiaci&#243;n estatal.&lt;br class='autobr' /&gt;
De ah&#237; las dram&#225;ticas formas con las que las fuerzas ind&#237;gena-populares intentan escenificar y narrar sus resistencias. Se trata de otras maneras de construcci&#243;n de opini&#243;n p&#250;blica y de articulaci&#243;n del sentido com&#250;n que se irradia a otros sectores sociales, pero a ra&#237;z del hecho de fuerza del golpe de Estado, ahora subalternizadas, fragmentadas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Mientras tanto, el fascismo cabalga como un jinete enloquecido al interior de las murallas de los cl&#225;sicos barrios de clase media. Ah&#237;, la cultura y las razones han sido erradicadas sin disimulo por el prejuicio y la revancha. Y parece ser que s&#243;lo el estupor fruto de un nuevo estallido social o de la debacle econ&#243;mica que asoman en el horizonte, producto de tanto odio y destrucci&#243;n, podr&#225; agrietar tanta irracionalidad escupida como discurso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>El odio al indio</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

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&lt;p&gt;El fascismo, el odio racial, no s&#243;lo es la expresi&#243;n de una revoluci&#243;n fallida sino, parad&#243;jicamente tambi&#233;n en sociedades postcoloniales, el &#233;xito de una democratizaci&#243;n material alcanzada. &lt;br class='autobr' /&gt; Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus c&#225;nticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminaci&#243;n contra los indios. Se (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El fascismo, el odio racial, no s&#243;lo es la expresi&#243;n de una revoluci&#243;n fallida sino, parad&#243;jicamente tambi&#233;n en sociedades postcoloniales, el &#233;xito de una democratizaci&#243;n material alcanzada.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus c&#225;nticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminaci&#243;n contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4&#215;4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman &#8220;collas&#8221;, que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que &#8220;hay que matar collas&#8221;, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremac&#237;a racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballer&#237;a- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de b&#233;isbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su v&#237;ctima preferida; agarran a una alcaldesa de una poblaci&#243;n campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que har&#225;n con su sangre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero tambi&#233;n las desprecian. M&#225;s tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con &#233;l, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera ind&#237;gena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este s&#237;mbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en &#233;l.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El odio racial es el lenguaje pol&#237;tico de esta clase media tradicional. De nada sirven sus t&#237;tulos acad&#233;micos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es m&#225;s fuerte y parece adherida al lenguaje espont&#225;neo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo explot&#243; el domingo 20, cuando Evo Morales gan&#243; las elecciones con m&#225;s de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la se&#241;al que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas pol&#237;ticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo hab&#237;a ganado nuevamente pero ya no ten&#237;a el 60% del electorado; estaba m&#225;s d&#233;bil y hab&#237;a que ir sobre &#233;l. El perdedor no reconoci&#243; su derrota. La OEA habl&#243; de &#8220;elecciones limpias&#8221; pero de una victoria menguada y pidi&#243; segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constituci&#243;n, que establece que si un candidato tiene m&#225;s del 40% de los votos y m&#225;s de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanz&#243; a la cacer&#237;a de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 &#243;rganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decret&#243; un paro c&#237;vico que articul&#243; a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramific&#225;ndose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desat&#243; el terror.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y l&#237;deres pol&#237;ticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se hab&#237;a desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, ind&#237;genas y pobladores urbanos -y el balance de la correlaci&#243;n de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el mot&#237;n policial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los polic&#237;as hab&#237;an mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes hab&#237;a que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no ten&#237;an capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la sa&#241;a represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedi&#243; con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gesti&#243;n de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado c&#237;vico del 2008. Y ahora, en plena convulsi&#243;n y sin que nosotros les pregunt&#225;ramos nada, plantearon que no ten&#237;an elementos antidisturbios, que apenas ten&#237;an 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requer&#237;a un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirig&#237;a y estaba en el Chapare; y cuando se consum&#243; el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ning&#250;n decreto presidencial. Para proteger al indio se requer&#237;a decreto. Para reprimir y matar indios s&#243;lo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. Y en s&#243;lo 5 d&#237;as ya hay m&#225;s de 18 muertos, 120 heridos de bala. Por supuesto, todos ellos ind&#237;genas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pregunta que todos debemos responder es &#191;c&#243;mo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llev&#225;ndola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo?&#191;C&#243;mo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la polic&#237;a y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistizaci&#243;n, de esta regresi&#243;n estatal y degeneraci&#243;n moral?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los &#250;ltimos 14 a&#241;os de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal caracter&#237;stica el proceso de igualaci&#243;n social, la reducci&#243;n abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliaci&#243;n de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educaci&#243;n y a protecci&#243;n social), la indianizaci&#243;n del Estado (m&#225;s del 50% de los funcionarios de la administraci&#243;n p&#250;blica tienen una identidad ind&#237;gena, nueva narrativa nacional en torno al tronco ind&#237;gena), la reducci&#243;n de las desigualdades econ&#243;micas (ca&#237;da de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los m&#225;s ricos y los m&#225;s pobres); es decir, la sistem&#225;tica democratizaci&#243;n de la riqueza, del acceso a los bienes p&#250;blicos, a las oportunidades y al poder estatal. La econom&#237;a ha crecido de 9.000 millones de d&#243;lares a 42.000, ampli&#225;ndose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero esto dio lugar a que en una d&#233;cada el porcentaje de personas de la llamada &#8220;clase media&#8221;, medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, ind&#237;genas. Se trata de un proceso de democratizaci&#243;n de los bienes sociales mediante la construcci&#243;n de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una r&#225;pida devaluaci&#243;n de los capitales econ&#243;micos, educativos y pol&#237;ticos pose&#237;dos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes leg&#237;timos o el conjunto de v&#237;nculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permit&#237;a acceder a puestos en la administraci&#243;n p&#250;blica, obtener cr&#233;ditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no s&#243;lo se ha duplicado -reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes- sino que, adem&#225;s, los &#8220;arribistas&#8221;, la nueva clase media de origen popular ind&#237;gena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma ind&#237;gena, v&#237;nculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes p&#250;blicos disponibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una caracter&#237;stica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad hist&#243;rica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aqu&#237;, en Bolivia, la clase social s&#243;lo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarqu&#237;as raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generaci&#243;n que ve c&#243;mo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratizaci&#243;n de bienes. As&#237;, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualaci&#243;n y distribuci&#243;n de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremac&#237;a racial es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ah&#237; que el fascismo no s&#243;lo sea la expresi&#243;n de una revoluci&#243;n fallida sino, parad&#243;jicamente tambi&#233;n en sociedades postcoloniales, el &#233;xito de una democratizaci&#243;n material alcanzada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es m&#225;s que una primitiva venganza de una clase hist&#243;rica y moralmente decadente que demuestra que, detr&#225;s de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;16 NOVIEMBRE, 2019&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>&#8220;Se ha agotado el combustible neoliberal&#8221;</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 3 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Texto completo de la conferencia magistral brindada por el Vicepresidente de Bolivia, en el microestadio de Ferro, durante el Foro convocado por CLACSO. &lt;br class='autobr' /&gt; Muy buenos d&#237;as a todos, saludar a todas las personas presentes ac&#225;. Este es un gran laboratorio de la esperanza continental y mundial. Los felicito que est&#233;n reunidos, que est&#233;n debatiendo, que estemos revisando cr&#237;tica y autocr&#237;ticamente las cosas que hicimos bien, que hicimos mal y nos estemos preparando para volver a luchar por las (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Texto completo de la conferencia magistral brindada por el Vicepresidente de Bolivia, en el microestadio de Ferro, durante el Foro convocado por CLACSO.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Muy buenos d&#237;as a todos, saludar a todas las personas presentes ac&#225;. Este es un gran laboratorio de la esperanza continental y mundial. Los felicito que est&#233;n reunidos, que est&#233;n debatiendo, que estemos revisando cr&#237;tica y autocr&#237;ticamente las cosas que hicimos bien, que hicimos mal y nos estemos preparando para volver a luchar por las nuevas esperanzas de nuestro continente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He escrito algunas cosas, un punteo para no correr el riesgo de decir algo que sea pol&#237;ticamente incorrecto. Soy una autoridad todav&#237;a y tengo que modular mi lenguaje, pero quiero decir mis verdades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la explicaci&#243;n que daba el compa&#241;ero Monedero de la genealog&#237;a de la izquierda, diferenciemos la izquierda como una categor&#237;a sociol&#243;gica, contempor&#225;nea, que permite diferenciar puntos de vista, actitudes, comportamientos y acciones de lo que ser&#237;a el modo de convocatoria a la acci&#243;n colectiva pol&#237;tica. En algunos casos el modo de convocatoria de movilizaci&#243;n apelar&#225; a la izquierda como hecho movilizador y otras veces no recurrir&#225; a eso, no hay por qu&#233; criticarlo. Podr&#225; recurrir a otra categor&#237;a: lo popular, la unidad, los ciudadanos, los pobres, los humildes y, en otras circunstancias, bajo otras trayectorias, la categor&#237;a de izquierda se convierte en un hecho de identificaci&#243;n pol&#237;tica. Diferenciar la izquierda como un hecho de clasificaci&#243;n pol&#237;tica en la investigaci&#243;n y la izquierda como un hecho de identidad pol&#237;tica. Entiendo as&#237; las palabras de la presidenta Cristina el d&#237;a de ayer cuando hizo sus reflexiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En general, llamar a la izquierda de manera simple. Se llama izquierda a las personas, a las colectividades, que luchan contra las injusticias sociales, contra las desigualdades, contra toda forma de dominaci&#243;n. Uno se ubica en el campo de la izquierda si lucha contra las desigualdades y distintas formas de dominaci&#243;n en la f&#225;brica, en la familia, en el gobierno, en la escuela, en la universidad, en el campo, en la vida cotidiana. Si todo ese punto de partida es el de rechazar dominaciones, injusticia, estoy del lado de la izquierda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero no solamente se les llama izquierda a quienes luchan sino tambi&#233;n a quienes al luchar proponen algo y proponen la vieja trilog&#237;a que viene desde hace m&#225;s de 220 a&#241;os con la Revoluci&#243;n Francesa. Luchan por un tipo de libertad social en la que la vida pol&#237;tica, la toma de decisiones, las relaciones personales se las pueda llevar adelante sin ning&#250;n tipo de coacci&#243;n, luchan por construir igualdad de derechos y de oportunidades para todas las personas sin que intervenga el color de piel, el lugar de origen, la vestimenta, el idioma o la identidad de g&#233;nero y, fundamentalmente, luchan por una sociedad con solidaridad y comunidad en las relaciones econ&#243;micas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Libertad, Igualdad, Solidaridad, es Libertad en la toma de decisiones. Tomar decisiones sin coacci&#243;n. Igualdad para que todas las personas, a pesar de todas sus diferencias, idioma, pieles, g&#233;nero, apellidos, tengan las mismas oportunidades y es una nueva forma de satisfacer necesidades materiales fundadas en la solidaridad, en la comunidad y en la mancomunidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los &#250;ltimos 10, 15 a&#241;os en Am&#233;rica Latina, se vivi&#243; una oleada de gobiernos de izquierda y hoy parece ser que esta primera oleada ha culminado y hay que ser fr&#237;os. Y hay que estudiar las condiciones de posibilidad de la primera oleada de los gobiernos progresistas y de izquierda en Am&#233;rica Latina, las virtudes, los errores, los l&#237;mites, porque hay que prepararse para la segunda oleada de gobiernos progresistas y de izquierda en Am&#233;rica Latina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiero resumir en ocho logros, seis dificultades, seis tareas, una esperanza. Ocho logros de los gobiernos de izquierda de los que tenemos que sentirnos orgullosos en la historia, con el vecino, con nuestros familiares y con la vida en la redistribuci&#243;n de la riqueza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Am&#233;rica Latina, entre los a&#241;os 2001, 2002 hasta el a&#241;o 2015, 72 millones de personas salieron de la pobreza. En tiempos neoliberales 22 millones de personas entraron en la pobreza. Uno dir&#225; que no es gran cosa. Si tienes las tres comidas, movilidad, no hay problema, pero la gente que no ten&#237;a para comer en la noche, que no ten&#237;a para pagar el bus para ir al trabajo, salir del esquema pobreza es un cambio radical en su vida y eso sucedi&#243; con 72 millones de personas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Am&#233;rica Latina 94 millones de personas pasaron a la clase media. En Am&#233;rica Latina, a diferencia de los tiempos neoliberales, donde las desigualdades se incrementaron, seg&#250;n el coeficiente de Gini, en 1% anual en los a&#241;os 90 al a&#241;o 2000, desde el a&#241;o 2001 hasta el a&#241;o 2015 el coeficiente de Gini de las desigualdades disminuy&#243; 1 punto anualmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 10% m&#225;s rico de los latinoamericanos tuvo un incremento anual de su riqueza de 1.5% en promedio, en tanto que el 10% m&#225;s pobre de los latinoamericanos tuvo un incremento del 10% de su riqueza anual durante esa d&#233;cada virtuosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando me preguntan &#191;qu&#233; significa ser de izquierda? Haber sacado a 72 millones de habitantes de Am&#233;rica Latina de la pobreza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; ha significado ser progresista, ser populista, ser izquierdista, ser socialista en Am&#233;rica Latina? El fortalecimiento de los sindicatos y de los m&#250;ltiples movimientos sociales. Nuevas formas de participaci&#243;n como el refer&#233;ndum, democracia comunitaria, como las intersectoriales, como las movilizaciones sociales con efecto estatal que cambiaban o elaboraban decretos, leyes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La democratizaci&#243;n creciente de las relaciones personales y un impulso a la gesti&#243;n del cuerpo en la que cada mujer es y tiene que ser soberana sobre las decisiones de su cuerpo. Los gobiernos progresistas han aprendido del movimiento de mujeres. Posiblemente muchos gobiernos llegaron a la gesti&#243;n sin entender o con distancia, pues sobre la marcha tuvieron la flexibilidad y la sabidur&#237;a de abollar sus creencias iniciales, heredadas de miradas conservadoras, para tener una actitud de acompa&#241;amiento, no de direcci&#243;n, porque la mujer no necesita ser dirigida, de acompa&#241;amiento a las luchas de las mujeres por sus reivindicaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La izquierda ha significado en estos 12 a&#241;os, nuevas formas de gobernabilidad. Hay gobernabilidad en los pa&#237;ses, hay estabilidad en los pa&#237;ses, no solamente con coaliciones pol&#237;ticas partidarias. Lo que hemos mostrado al mundo es que la gobernabilidad real, plebeya, que se construye es, mayor&#237;a parlamentaria, mayor&#237;a callejera. Se gobierna desde las calles, se gobierna desde el parlamento y la unidad de ambas da gobernabilidad a los gobiernos progresistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuarto lugar los gobiernos progresistas, las fuerzas progresistas, tuvieron la virtud de manera alargada en diez, veinte a&#241;os previos o de manera concentrada, en meses o a&#241;os previos a los grandes estallidos cat&#225;rticos de la sociedad en Am&#233;rica Latina, haber construido victorias culturales previas. Gramsci ten&#237;a raz&#243;n: cualquier victoria popular pol&#237;tica o militar requiere previamente victorias culturales, desarrolladas en los distintos &#225;mbitos de la vida. En la Universidad, en los medios de comunicaci&#243;n, en el barrio, en la actividad cotidiana, en la familia, etc&#233;tera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En quinto lugar, el progresismo latinoamericano ha resuelto sobre la marcha un debate que se va dando en el &#225;mbito de la reconstituci&#243;n de las izquierdas europeas socialistas o socialdem&#243;cratas radicales. El tema de la relaci&#243;n entre progresismo y libertad.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por lo general los que venimos de las izquierdas de los a&#241;os 60-70 tra&#237;amos una distancia frente al concepto de libertad que lo asoci&#225;bamos al libre mercado o el ego&#237;smo del inter&#233;s personal. Sobre los hechos y sin mucha reflexi&#243;n, el progresismo latinoamericano ha abordado este tema de una manera muy creativa. El respeto de las libertades republicanas: libertad de opini&#243;n, libertad de asociaci&#243;n, libertad de pensamiento, libertad de formar sin coacci&#243;n, voluntad pol&#237;tica nacional. Es decir, hemos sabido llegar al poder, transformar el poder mediante las elecciones y habremos de regresar nuevamente al poder una vez, otra vez y otra vez, mediante las elecciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a una l&#243;gica del determinismo hist&#243;rico en el que hab&#237;a un solo sujeto promotor del cambio y el resto de la sociedad era meramente acompa&#241;ante sospechoso de la vanguardia, el progresismo latinoamericano ha tenido la virtud de promover, inventar, un conjunto de articulaciones sociales contingentes, plurisectoriales, multiidentitarias y pluricivilizatorias. Obreros, ind&#237;genas, barrios, j&#243;venes, mujeres, profesionales, campesinos, en una articulaci&#243;n plebeya en la que no hay un sujeto mandado a dirigir y a conducir al resto, donde el que conduce es fruto de contingencias, de habilidades estrat&#233;gicas, de convocatorias, de construcciones discursivas, de narrativas movilizadoras, pero en todo caso no hay un sujeto de vanguardia, un &#250;nico sujeto articulador. Las transformaciones y los bloques hist&#243;ricos son construcciones plurales, contingentes y flexibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En quinto lugar, y esto ha sido lo m&#225;s dificultoso, pero se ha logrado en parte, es que una de las virtudes de los gobiernos progresistas latinoamericanos, es haber formado o haber impulsado formas alternativas de gesti&#243;n econ&#243;mica, postneoliberales, no dir&#237;a postcapitalistas. Ninguna revoluci&#243;n comienza plante&#225;ndose el comunismo. La Revoluci&#243;n Rusa surgi&#243; plante&#225;ndose el pan y acab&#243; tom&#225;ndose las f&#225;bricas, pero comenz&#243; plante&#225;ndose la pelea por el pan, por la libertad y acab&#243; luego meti&#233;ndose a las f&#225;bricas construyendo soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Am&#233;rica Latina hemos tenido la capacidad de ampliar los bienes comunes, tanto estatales como los sociales. Hemos tenido la capacidad de crear, de articular de manera selectiva, formas selectivas y puntuales de globalizaci&#243;n, formas selectivas de protecci&#243;n y de mercado interno, que es un poco lo que ahora Europa, en su lado progresista, est&#225; intentando experimentar. Nuevas formas de soberan&#237;a econ&#243;mica, financiera, control de los bancos, bancaria, un banco central que controlaba su moneda, militar, no bases norteamericanas en el continente, y pol&#237;ticas: no embajadas extranjeras que definen el destino de los pa&#237;ses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En sexto lugar, como nunca antes, los progresismos tuvieron la virtud de impulsar pol&#237;ticas de integraci&#243;n y de soberan&#237;a continental. Una internacional progresista que permiti&#243; que Am&#233;rica Latina pudiera preocuparse de sus problemas, definir sus problemas, ayudarse en sus problemas, sin esperar que el gobierno norteamericano, ni el FMI, ni el Banco Mundial, ni la Uni&#243;n Europea, nos tuviera que decir lo que tengamos que hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay varios otros elementos de los aportes del progresismo latinoamericano al mundo. Me voy a detener en estos ocho. Ahora quiero detenerme en los l&#237;mites que hemos tenido, porque de los l&#237;mites que tenemos y la conciencia de esos l&#237;mites, comenzamos a superar esos l&#237;mites en el sentido hegeliano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primer l&#237;mite que hemos tenido y que tiene que ser la lecci&#243;n para futuro, para la nueva oleada: la sostenibilidad del crecimiento y de la satisfacci&#243;n econ&#243;mica. Se puede llegar al gobierno en un momento de crisis, de apertura y de disponibilidad social, de frustraci&#243;n colectiva frente a pol&#237;ticas conservadoras con una propuesta, con una narrativa coherente del porvenir, pero para mantenerse en el gobierno no es suficiente la voluntad pol&#237;tica. No olviden lo que dec&#237;a Lenin: la pol&#237;tica es econom&#237;a concentrada. Y la clave en la sostenibilidad de un gobierno progresista radica en una buena gesti&#243;n duradera de la econom&#237;a. Crecimiento econ&#243;mico, redistribuci&#243;n de la riqueza, sostenibilidad del crecimiento y de la redistribuci&#243;n de la riqueza. A la izquierda, a diferencia de la derecha, o de los conservadores, un error en econom&#237;a nos cobran hasta la vida. A la derecha, un error en econom&#237;a se lo tolera. Es parte del sentido com&#250;n conservador que se vuelve tolerante ante fuerzas conservadoras. La izquierda no tiene derecho a equivocarse. Es complicado, pero ni modo, de eso aprendemos para mirar hacia el futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un segundo elemento es la debilidad de las transformaciones del sentido com&#250;n. Llamamos sentido com&#250;n al conjunto de criterios morales, procedimientos l&#243;gicos, actitudes instrumentales que hacemos sin reflexionar sobre ellas. Desde la forma de sentarse, de comer, el lenguaje, la arquitectura del lenguaje que nos permite comunicar y crear sentidos compartidos con nuestros compa&#241;eros del barrio, con la familia, con los compa&#241;eros del trabajo. Es el conjunto de indignaciones y tolerancias morales que practicamos a diario. Es el conjunto de algoritmos de la vida cotidiana que autom&#225;ticamente los disparamos, los ejecutamos sin estar pensando en que lo estamos haciendo. Como agarrar este micr&#243;fono. Puedo estar hilando mis ideas sobre la izquierda sin necesidad de preocuparme c&#243;mo se agarra un micr&#243;fono ni c&#243;mo tengo que mirar al p&#250;blico. Eso es el sentido com&#250;n. Esos saberes, esa forma de ubicarse en el mundo. Esa forma de actuar autom&#225;ticamente en el mundo; esa forma de valorar instant&#225;nea y espont&#225;neamente el mundo, que no es natural, que es fruto del sedimento de lo que Marx llamaba la educaci&#243;n, el h&#225;bito y la tradici&#243;n desde que tenemos un d&#237;a de vida hasta que somos adultos, a eso llamamos el sentido com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El sentido com&#250;n hab&#237;a sido lo m&#225;s importante en la pol&#237;tica; en realidad, la pol&#237;tica es una lucha por la conducci&#243;n del sentido com&#250;n y los gobiernos progresistas supieron estar en el momento preciso como fuerzas progresistas, con el discurso preciso en el momento en que un pedazo del sentido com&#250;n se resquebraj&#243;. Un pedazo del sentido com&#250;n que asignaba a otros la decisi&#243;n de las cosas de uno, que apostaba al mercado o a la globalizaci&#243;n la satisfacci&#243;n de las necesidades; que delegaba en personas, en partidos o empresarios, la soluci&#243;n del problema de los pobres, ese viejo sentido com&#250;n se resquebraj&#243; en un momento de catarsis social. En Bolivia, a&#241;o 2001, a&#241;o 2003, a&#241;o 2005, Argentina, Brasil, cada pa&#237;s tiene su momento de catarsis social, en el sentido gramsciano que quiebra pedacitos superficiales del sentido com&#250;n. Cuando se llega al gobierno uno cree que ese sentido com&#250;n que lo catapult&#243; a funciones estatales es enraizado. No es cierto. Lo que hemos entendido y comprendido que es el sentido com&#250;n es m&#225;s que estos aspectos circunstanciales de la catarsis social, que el sentido com&#250;n es todo un sedimento conservador reproductivo, m&#225;s que transformativo y que si los gobiernos progresistas no hacen un esfuerzo planificado, sistem&#225;tico, en educaci&#243;n, salud, en la vida cotidiana, en la escuela, en los medios de comunicaci&#243;n, en los libros, en el teatro, en las gestualidades, en las relaciones interfamiliares, en las simbolog&#237;as, en las formas de de unificaci&#243;n, en las formas de preparaci&#243;n, en el orden moral del mundo, en el orden l&#243;gico del mundo, para transformarlo, el viejo sentido com&#250;n se volver&#225; a reconstituir y se apoderar&#225; y desplazar&#225; el nuevo sentido com&#250;n superficial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ah&#237; la paradoja, que nos ha costado aceptar. &#191;C&#243;mo es posible que compa&#241;eros que salieron de la pobreza, fruto de las pol&#237;ticas progresistas, voten contra un gobierno progresista? Parece una traici&#243;n, no lo es. Parece una inconciencia, no lo es. Hay que asumirlo como debilidad y lecci&#243;n. Hay continuidad en los procesos progresistas, en tanto satisfacen necesidades b&#225;sicas crecientes, en tanto transforman y revolucionan ininterrumpidamente las pautas del sentido com&#250;n conservador que gobierna el 90 o 95% de nuestros procedimientos cerebrales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tercera debilidad, tercera lecci&#243;n. No es posible un crecimiento econ&#243;mico, que sea a la vez un decrecimiento ecol&#243;gico. &#191;C&#243;mo resolver esta paradoja? Crecimiento econ&#243;mico con protecci&#243;n ecol&#243;gica, es decir, el horizonte de un socialismo ecol&#243;gico se presenta en Am&#233;rica Latina como un hecho inevitable en la siguiente oleada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Fortalezas, debilidades, tareas.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Que es lo que puede pasar en el continente ahora? &#191;Estamos ante el inicio de un largo repliegue del progresismo latinoamericano que va a dar lugar a una larga noche conservadora, neoliberal, racista, mis&#243;gina, excluyente, neocolonial, o no? Hay que asumirlo con una frialdad siberiana. Estoy convencido que no y por lo siguiente. Estamos enfrentando una oleada conservadora, neoliberal, que tiene dos l&#237;mites intr&#237;nsecos, es fosilizado y en s&#237; mismo contradictorio. &#191;Por qu&#233; es fosilizado? Porque el neoliberalismo que ha triunfado recientemente en algunos pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina est&#225; repitiendo las viejas recetas que hace veinte a&#241;os fracasaron y llevaron a esos pa&#237;ses al desastre econ&#243;mico y social. No hay inventiva, creatividad, esperanza, es simple repetici&#243;n, mal adobada, mal formulada, de viejas actitudes, decisiones, que ya fracasaron en el continente a&#241;os atr&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Por qu&#233; es contradictorio y enfermizo? Porque a diferencia de lo que suced&#237;a en los a&#241;os 80 cuando el neoliberalismo se presentaba ante el mundo como una esperanza movilizadora de pasiones, de adhesiones voluntarias, el neoliberalismo actual solamente moviliza odios y resentimientos, odio al pobre, a la mujer liberada, contra el trabajador alzado, contra el sindicalismo exagerado, que entorpece la acumulaci&#243;n. Es un neoliberalismo fundado en la negatividad y no en la proposici&#243;n, no en la esperanza de mediano plazo, sino en el rechazo emotivo de corto plazo y eso tiene patas cortas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tercer lugar, &#191;qu&#233; neoliberalismo? Resulta que los que hace diez o veinte a&#241;os propugnaban el libre mercado, la libre empresa, las privatizaciones, hoy nacionalizan bancos, fortifican sus fronteras y se pelean contra la globalizaci&#243;n y resulta que los comunistas que son due&#241;os de empresas estatales son los propugnadores del libre comercio globalizado. Entonces qu&#233;. Los comunistas se han vuelto globalizados y los privatizadores se han convertido en proteccionistas. Tenemos un neoliberalismo fallido, de corto aliento y un mundo incierto. Se ha perdido el norte y el horizonte de las fuerzas de derecha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Hacia d&#243;nde vamos a ir? &#191;A hacer alianza con China y entonces hay que estatizar empresas, o vamos a tocar las puertas de Europa y de Estados Unidos que est&#225;n pidiendo protecci&#243;n para sus mercados o est&#225;n propugnando libre mercado? &#191;Qu&#233; camino va a seguir Am&#233;rica Latina? Un pedazo de uno, un pedazo de otro. No. Se ha agotado el combustible neoliberal. Lo que tenemos ahora es una especie de neoliberalismo zombie que sobrevive de sus viejas victorias y no logra captar el entusiasmo colectivo de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soy un convencido de que esto se va a agotar. Que en vez de vivir una larga noche neoliberal hemos de vivir una corta noche de verano neoliberal y ah&#237; es donde nos toca a nosotros reconocer lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y prepararnos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La izquierda tiene que volverse a preparar para tomar el poder en los siguientes a&#241;os en el continente. Y esperemos que esta nueva oleada de gobiernos progresistas, que vayan m&#225;s all&#225; de la primera oleada, cuenten ahora s&#237; con un apoyo de otros lugares del mundo. Miramos a Espa&#241;a, a Inglaterra, a Francia, a Italia, miramos a todas partes del mundo con la esperanza que no nos dejen solos, de que la siguiente oleada pueda ensamblarse continental y mundialmente, que nos permita avanzar mucho m&#225;s adelante los derechos y bienestar de la poblaci&#243;n mundial.-&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Transcripci&#243;n y edici&#243;n final de CTA Comunica.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Mensaje a los Venezolanos</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;A los venezolanos que en su heroica, en su heroica resistencia, casi espartana resistencia a la dominaci&#243;n imperial, se est&#225; jugando el destino del continente. &lt;br class='autobr' /&gt; Lo &#250;nico que est&#225; deteniendo para que EEUU no barra con cualquier atisbo de democracia, igualdad, bienestar de la gente humilde en el continente latinoamericano, es el freno que pone Venezuela. &lt;br class='autobr' /&gt;
En Venezuela se est&#225; jugando el destino de Am&#233;rica Latina como se jug&#243; doscientos diez, quince a&#241;os atr&#225;s. Es una r&#233;plica, una (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://cta.org.ar/-la-central-.html" rel="directory"&gt;La Central&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;A los venezolanos que en su heroica, en su heroica resistencia, casi espartana resistencia a la dominaci&#243;n imperial, se est&#225; jugando el destino del continente.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Lo &#250;nico que est&#225; deteniendo para que EEUU no barra con cualquier atisbo de democracia, igualdad, bienestar de la gente humilde en el continente latinoamericano, es el freno que pone Venezuela.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Venezuela se est&#225; jugando el destino de Am&#233;rica Latina como se jug&#243; doscientos diez, quince a&#241;os atr&#225;s. Es una r&#233;plica, una especie de reedici&#243;n de esos momentos en que el destino del continente se defini&#243; en lo que hac&#237;an los ej&#233;rcitos libertarios y los libertadores desde Venezuela, y hoy el destino de Am&#233;rica Latina, progresista, popular, se define en lo que vaya a suceder en los siguientes d&#237;as, las siguientes semanas, en los siguientes meses en Venezuela...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, le ha tocado a Venezuela otra vez, sin desearlo, sin buscarlo, jugarse por el destino continental. Y como sucedi&#243; tiempo atr&#225;s, no est&#225; sola, no estamos en nuestro mejor momento continental, pero hay fuerzas. Estamos ac&#225; (Bolivia), estamos en Ecuador, estamos en distintos pa&#237;ses, en Brasil, en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, desde el gobierno, desde fuera del gobierno, desde la sociedad civil, formando parte de esa estrategia de contenci&#243;n y de resistencia de la dignidad continental y de la dignidad de los trabajadores y vamos a ganar esta batalla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vamos a volver a ganar con dificultades, con problemas, pero vamos a volver a ganar porque es el destino, es el destino de la humanidad de la justicia, de la igualdad. Es el destino de las personas, no es la injusticia, no es la dominaci&#243;n, no es el sometimiento el destino de los seres humanos, ni de los seres libres... Entonces, por muy dura que sea esta batalla m&#225;s pronto que tarde, las victorias volver&#225;n a contarse y volver&#225;n a izarse en el recuento de las acciones de nuestros pueblos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por Alvaro Garc&#237;a Linera&lt;br class='autobr' /&gt;
Vicepresidente de Bolivia&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La globalizaci&#243;n ha muerto</title>
		<link>https://cta.org.ar/la-globalizacion-ha-muerto.html</link>
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		<dc:date>2016-12-29T19:38:16Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Noticia 4 Bloque Grande Portada</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarab&#237;a por la constante jibarizaci&#243;n de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminar&#237;a de cohesionarse como un &#250;nico espacio econ&#243;mico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las &#233;lites global&#243;filas del planeta. &lt;br class='autobr' /&gt; La renuncia de Gran Breta&#241;a a continuar en la Uni&#243;n Europea &#8210;el proyecto m&#225;s importante de (&#8230;)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="https://cta.org.ar/-la-central-.html" rel="directory"&gt;La Central&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://cta.org.ar/+-noticia-4-bloque-grande-portada-+.html" rel="tag"&gt;Noticia 4 Bloque Grande Portada&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarab&#237;a por la constante jibarizaci&#243;n de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminar&#237;a de cohesionarse como un &#250;nico espacio econ&#243;mico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las &#233;lites global&#243;filas del planeta.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La renuncia de Gran Breta&#241;a a continuar en la Uni&#243;n Europea &#8210;el proyecto m&#225;s importante de unificaci&#243;n estatal de los &#250;ltimos 100 a&#241;os&#8210; y la victoria electoral de Trump &#8210;que enarbol&#243; las banderas de un regreso al proteccionismo econ&#243;mico, anunci&#243; la renuncia a tratados de libre comercio y prometi&#243; la construcci&#243;n de mesopot&#225;micas murallas fronterizas&#8210;, han aniquilado la mayor y m&#225;s exitosa ilusi&#243;n liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 a&#241;os atr&#225;s, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalizaci&#243;n como la inevitable redenci&#243;n de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor a&#250;n, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es que la globalizaci&#243;n como meta-relato, esto es, como horizonte pol&#237;tico ideol&#243;gico capaz de encausar las esperanzas colectivas hacia un &#250;nico destino que permitiera realizar todas las posibles expectativas de bienestar, ha estallado en mil pedazos. Y hoy no existe en su lugar nada mundial que articule esas expectativas comunes; lo que se tiene es un repliegue atemorizado al interior de las fronteras y el retorno a un tipo de tribalismo pol&#237;tico, alimentado por la ira xenof&#243;bica, ante un mundo que ya no es el mundo de nadie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La medida geopol&#237;tica del capitalismo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quien inici&#243; el estudio de la dimensi&#243;n geogr&#225;fica del capitalismo fue Marx. Su debate con el economista Friedrich List sobre el &#8220;capitalismo nacional&#8221; en 1847 y sus reflexiones sobre el impacto del descubrimiento de las minas de oro de California en el comercio transpac&#237;fico con Asia, lo ubican como el primer y m&#225;s acucioso investigador de los procesos de globalizaci&#243;n econ&#243;mica del r&#233;gimen capitalista. De hecho, su aporte no radica en la comprensi&#243;n del car&#225;cter mundializado del comercio que comienza con la invasi&#243;n europea a Am&#233;rica sino en la naturaleza planetariamente expansiva de la propia producci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las categor&#237;as de subsunci&#243;n formal y subsunci&#243;n real del proceso de trabajo al capital con las que Marx devela el automovimiento infinito del modo de producci&#243;n capitalista, suponen la creciente subsunci&#243;n de la fuerza de trabajo, el intelecto social y la tierra, a la l&#243;gica de la acumulaci&#243;n empresarial, es decir, la supeditaci&#243;n de las condiciones de existencia de todo el planeta a la valorizaci&#243;n del capital. De ah&#237; que en los primeros 350 a&#241;os de su existencia, la medida geopol&#237;tica del capitalismo haya avanzado de las ciudades-Estado a la dimensi&#243;n continental y haya pasado, en los &#250;ltimos 150 a&#241;os, a la medida geopol&#237;tica planetaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La globalizaci&#243;n econ&#243;mica (material) es pues inherente al capitalismo. Su inicio se puede fechar 500 a&#241;os atr&#225;s, a partir del cual habr&#225; de tupirse, de manera fragmentada y contradictoria, a&#250;n mucho m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si seguimos los esquemas de Giovanni Arrighi en su propuesta de ciclos sist&#233;micos de acumulaci&#243;n capitalista a la cabeza de un Estado hegem&#243;nico: G&#233;nova (siglos XV-XVI), los Pa&#237;ses Bajos (siglo XVIII), Inglaterra (siglo XIX) y Estados Unidos (siglo XX), cada uno de estos hegemones vino acompa&#241;ado de un nuevo tupimiento de la globalizaci&#243;n (primero comercial, luego productiva, tecnol&#243;gica, cognitiva y, finalmente, medio ambiental) y de una expansi&#243;n territorial de las relaciones capitalistas. Sin embargo, lo que s&#237; constituye un acontecimiento reciente al interior de esta globalizaci&#243;n econ&#243;mica es su construcci&#243;n como proyecto pol&#237;tico-ideol&#243;gico, esperanza o sentido com&#250;n, es decir, como horizonte de &#233;poca capaz de unificar las creencias pol&#237;ticas y expectativas morales de hombres y mujeres pertenecientes a todas las naciones del mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El &#8220;fin de la historia&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La globalizaci&#243;n como relato o ideolog&#237;a de &#233;poca no tiene m&#225;s de 35 a&#241;os. Fue iniciada por los presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher, liquidando el Estado de bienestar, privatizando las empresas estatales, anulando la fuerza sindical obrera y sustituyendo el proteccionismo del mercado interno por el libre mercado, elementos que hab&#237;an caracterizado las relaciones econ&#243;micas desde la crisis de 1929.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciertamente fue un retorno amplificado a las reglas del liberalismo econ&#243;mico del siglo XIX, incluida la conexi&#243;n en tiempo real de los mercados, el crecimiento del comercio en relaci&#243;n al Producto Interno Bruto (PIB) mundial y la importancia de los mercados financieros, que ya estuvieron presentes en ese entonces. Sin embargo, lo que s&#237; diferenci&#243; esta fase del ciclo sist&#233;mico de la que prevaleci&#243; en el siglo XIX fue la ilusi&#243;n colectiva de la globalizaci&#243;n, su funci&#243;n ideol&#243;gica legitimadora y su encumbramiento como supuesto destino natural y final de la humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y aquellos que se afiliaron emotivamente a esa creencia del libre mercado como salvaci&#243;n final no fueron simplemente los gobernantes y partidos pol&#237;ticos conservadores, sino tambi&#233;n los medios de comunicaci&#243;n, los centros universitarios, comentaristas y l&#237;deres sociales. El derrumbe de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica y el proceso de lo que Gramsci llam&#243; transformismo ideol&#243;gico de ex socialistas devenidos en furibundos neoliberales, cerr&#243; el c&#237;rculo de la victoria definitiva del neoliberalismo globalizador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#161;Claro! Si ante los ojos del mundo la URSS, que era considerada hasta entonces como el referente alternativo al capitalismo de libre empresa, abdica de la pelea y se rinde ante la furia del libre mercado &#8210;y encima los combatientes por un mundo distinto, p&#250;blicamente y de hinojos, abjuran de sus anteriores convicciones para proclamar la superioridad de la globalizaci&#243;n frente al socialismo de Estado&#8210;, nos encontramos ante la constituci&#243;n de una narrativa perfecta del destino &#8220;natural&#8221; e irreversible del mundo: el triunfo planetario de la libre empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El enunciado del &#8220;fin de la historia&#8221; hegeliano con el que Fukuyama caracteriz&#243; el &#8220;esp&#237;ritu&#8221; del mundo, ten&#237;a todos los ingredientes de una ideolog&#237;a de &#233;poca, de una profec&#237;a b&#237;blica: su formulaci&#243;n como proyecto universal, su enfrentamiento contra otro proyecto universal demonizado (el comunismo), la victoria heroica (fin de la guerra fr&#237;a) y la reconversi&#243;n de los infieles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia hab&#237;a llegado a su meta: la globalizaci&#243;n neoliberal. Y, a partir de ese momento, sin adversarios antag&#243;nicos a enfrentar, la cuesti&#243;n ya no era luchar por un mundo nuevo, sino simplemente ajustar, administrar y perfeccionar el mundo actual pues no hab&#237;a alternativa frente a &#233;l. Por ello, ninguna lucha val&#237;a la pena estrat&#233;gicamente pues todo lo que se intentara hacer por cambiar de mundo terminar&#237;a finalmente rendido ante el destino inamovible de la humanidad que era la globalizaci&#243;n. Surgi&#243; entonces un conformismo pasivo que se apoder&#243; de todas las sociedades, no solo de las &#233;lites pol&#237;ticas y empresariales, sino tambi&#233;n de amplios sectores sociales que se adhirieron moralmente a la narrativa dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La historia sin fin ni destino&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, cuando a&#250;n retumban los &#250;ltimos petardos de la larga fiesta &#8220;del fin de la historia&#8221;, resulta que quien sali&#243; vencedor, la globalizaci&#243;n neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso, es decir, sin horizonte alguno. Trump no es el verdugo de la ideolog&#237;a triunfalista de la libre empresa, sino el forense al que le toca oficializar un deceso clandestino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los primeros traspi&#233;s de la ideolog&#237;a de la globalizaci&#243;n se hacen sentir a inicios de siglo XXI en Am&#233;rica Latina, cuando obreros, plebeyos urbanos y rebeldes ind&#237;genas desoyen el mandato del fin de la lucha de clases y se coaligan para tomar el poder del Estado. Combinando mayor&#237;as parlamentarias con acci&#243;n de masas, los gobiernos progresistas y revolucionarios implementan una variedad de opciones posneoliberales mostrando que el libre mercado es una perversi&#243;n econ&#243;mica susceptible de ser reemplazada por modos de gesti&#243;n econ&#243;mica mucho m&#225;s eficientes para reducir la pobreza, generar igualdad e impulsar crecimiento econ&#243;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con ello, el &#8220;fin de la historia&#8221; comienza a mostrarse como una singular estafa planetaria y nuevamente la rueda de la historia &#8210;con sus inagotables contradicciones y opciones abiertas&#8210; se pone en marcha. Posteriormente, en 2009, en EE.UU. el hasta entonces vilipendiado Estado, que hab&#237;a sido objeto de escarnio por ser considerado una traba a la libre empresa, es jalado de la manga por Obama para estatizar parcialmente la banca y sacar de la bancarrota a los banqueros privados. El eficienticismo empresarial, columna vertebral del desmantelamiento estatal neoliberal, queda as&#237; reducido a polvo frente a su incompetencia para administrar los ahorros de los ciudadanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego viene la ralentizaci&#243;n de la econom&#237;a mundial, pero en particular del comercio de exportaciones. Durante los &#250;ltimos 20 a&#241;os, este crece al doble del Producto Interno Bruto (PIB) anual mundial, pero a partir del 2012 apenas alcanza a igualar el crecimiento de este &#250;ltimo, y ya en 2015 es incluso menor, con lo que la liberalizaci&#243;n de los mercados ya no se constituye m&#225;s en el motor de la econom&#237;a planetaria ni en la &#8220;prueba&#8221; de la irresistibilidad de la utop&#237;a neoliberal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &#250;ltimo, los votantes ingleses y norteamericanos inclinan la balanza electoral a favor de un repliegue a Estados proteccionistas &#8210;si es posible amurallados&#8210;, adem&#225;s de visibilizar un malestar ya planetario en contra de la devastaci&#243;n de las econom&#237;as obreras y de clase media, ocasionado por el libre mercado planetario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, la globalizaci&#243;n ya no representa m&#225;s el para&#237;so deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realizaci&#243;n del bienestar familiar anhelado. Los mismos pa&#237;ses y bases sociales que la enarbolaron d&#233;cadas atr&#225;s, se han convertido en sus mayores detractores. Nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideol&#243;gicas de los &#250;ltimos siglos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, ninguna frustraci&#243;n social queda impune. Existe un costo moral que, en este momento, no alumbra alternativas inmediatas sino que &#8210;es el camino tortuoso de las cosas&#8210; las cierra, al menos temporalmente. Y es que a la muerte de la globalizaci&#243;n como ilusi&#243;n colectiva no se le contrapone la emergencia de una opci&#243;n capaz de cautivar y encauzar la voluntad deseante y la esperanza movilizadora de los pueblos golpeados. La globalizaci&#243;n, como ideolog&#237;a pol&#237;tica, triunfo sobre la derrota de la alternativa del socialismo de Estado, esto es, de la estatizaci&#243;n de los medios de producci&#243;n, el partido &#250;nico y la econom&#237;a planificada desde arriba. La ca&#237;da del muro de Berl&#237;n en 1989 escenifica esta capitulaci&#243;n. Entonces, en el imaginario planetario quedo una sola ruta, un solo destino mundial. Y lo que ahora est&#225; pasando es que ese &#250;nico destino triunfante tambi&#233;n fallece, muere. Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el &#8220;fin de la historia&#8221; &#8210;como pregonaban los neoliberales&#8210;, sino el fin del &#8220;fin de la historia&#8221;; es la nada de la historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que hoy queda en los pa&#237;ses capitalistas es una inercia sin convicci&#243;n que no seduce, un manojo decr&#233;pito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la a&#241;oranza de una globalizaci&#243;n fallida que no alumbra m&#225;s los destinos. Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intu&#237;a Shakespeare, &#8220;todo lo s&#243;lido se desvanece en el aire&#8221;. Pero tambi&#233;n por ello es un tiempo m&#225;s f&#233;rtil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las part&#237;culas ca&#243;ticas de esta nube c&#243;smica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;l ser&#225; el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la &#8220;nada&#8221; heredada. Lo com&#250;n, lo comunitario, lo comunista es una de esas posibilidades que est&#225; anidada en la acci&#243;n concreta de los seres humanos y en su imprescindible relaci&#243;n metab&#243;lica con la naturaleza. En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo com&#250;n de los humanos y ese com&#250;n es el que puede llevarnos a dise&#241;ar un nuevo destino distinto a este emergente capitalismo err&#225;tico que acaba de perder la fe en s&#237; mismo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Bolivia: Derrotas y victorias</title>
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		<dc:creator>&#193;lvaro Garc&#237;a Linera</dc:creator>


		<dc:subject>Enfoque</dc:subject>

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&lt;p&gt;por &#193;lvaro Garc&#237;a Linera (*) &lt;br class='autobr' /&gt;
Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y &#233;ste se quiebra, a veces surge la pregunta &#191;por qu&#233; se rompe el vaso? &#191;Es por culpa de la piedra que lo impact&#243;? &#191;O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que sol&#237;a plantearla el soci&#243;logo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permit&#237;a ver, en la configuraci&#243;n interna del objeto, las condiciones de su devenir. &lt;br class='autobr' /&gt;
En (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;por &#193;lvaro Garc&#237;a Linera (*)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y &#233;ste se quiebra, a veces surge la pregunta &#191;por qu&#233; se rompe el vaso? &#191;Es por culpa de la piedra que lo impact&#243;? &#191;O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que sol&#237;a plantearla el soci&#243;logo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permit&#237;a ver, en la configuraci&#243;n interna del objeto, las condiciones de su devenir.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el caso del refer&#233;ndum del 21 de febrero, no cabe duda que hubo una campa&#241;a pol&#237;tica orquestada por asesores extranjeros. Las visitas clandestinas de la ONG NDI, dependiente del Departamento de Estado, sus cursos de preparaci&#243;n de activistas cibern&#233;ticos, los continuos viajes de los jefes de oposici&#243;n a Nueva York &#8212;no precisamente a disfrutar del invierno&#8212;, hablan de una planificaci&#243;n externa que tuvo su influencia. Pero as&#237; como la piedra arrojada hacia el vaso, esta acci&#243;n externa solo pudo tener efecto debido a las condiciones internas del proceso pol&#237;tico boliviano, que es preciso analizar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;CLASES. 1. La nueva estructura de las clases sociales&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que en 10 a&#241;os el 20% de la poblaci&#243;n boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un r&#233;cord de ascenso social, pero tambi&#233;n de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma d&#233;cada de oro la diferencia entre los m&#225;s ricos y los m&#225;s pobres se redujo de 128 a 39 veces; que la blanquitud social ha dejado de ser un &#034;plus&#034;, un capital de ascenso social y que hoy m&#225;s bien la indianitud se est&#225; consagrando como el nuevo capital &#233;tnico que habilita el acceso a la administraci&#243;n p&#250;blica y al reconocimiento, nos referimos a que la composici&#243;n boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido com&#250;n, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalec&#237;a a inicios del siglo XXI.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las clases sociales populares de hoy no son las mismas que aquellas que llevaron adelante la insurrecci&#243;n de 2003. Los regantes controlan sus sistemas de agua; los mineros y fabriles han multiplicado su salario por cinco; los alte&#241;os, que pelearon por el gas, ahora tienen, en un 80%, gas a domicilio; las comunidades campesinas e ind&#237;genas tienen seis veces m&#225;s cantidad de tierra que todo el sector empresarial; y los aymaras y quechas, marginados por su identidad ind&#237;gena en el pasado, son los que ahora conducen la indianizaci&#243;n del Estado boliviano. Hay, por tanto, un poder econ&#243;mico y pol&#237;tico democratizado en la base popular, que modifica los m&#233;todos de lucha sociales para ser atendido por el Estado. Paralelamente, la urbanizaci&#243;n se ha incrementado pero, ante todo, los servicios urbanos de educaci&#243;n, salud, comunicaci&#243;n y transporte se han expandido en las &#225;reas rurales ampliando los procesos de individuaci&#243;n de las nuevas generaciones, diversificando las fuentes de informaci&#243;n y de construcci&#243;n de opini&#243;n p&#250;blica regionalizada m&#225;s all&#225; del sindicato o la asamblea. Si a ello a&#241;adimos el hecho de que pasada la etapa del ascenso social insurreccional (2003-2009), inevitablemente viene un reflujo social, un repliegue corporativo que debilita a las organizaciones sociales y a su producci&#243;n de un horizonte universal, entonces es normal un periodo de despolitizaci&#243;n social, que disminuye la centralidad sindical como n&#250;cleo privilegiado de construcci&#243;n de la opini&#243;n p&#250;blica popular, para ampliarla a una pluralidad de fuentes como los medios de comunicaci&#243;n, la gesti&#243;n estatal, las redes sociales, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La comunidad nacional en lucha contra las privatizaciones, la comunidad nacional despojada de sus recursos y que reclama su reconquista, o la comunidad dolorosa de las v&#237;ctimas de la matanza de octubre de 2003, que fueron la base del ascenso revolucionario entre 2000 y 2006, han dado lugar a otro tipo de comunidades reivindicativas m&#225;s dispersas regionalmente, m&#225;s afincadas en la gesti&#243;n de proyectos de desarrollo o de expectativas educativas de car&#225;cter individual. Se trata de comunidades de tipo virtual o medi&#225;ticas que no solo modifican los m&#233;todos de lucha sino tambi&#233;n los contenidos mismos de lucha, las percepciones sobre lo deseado, lo necesario y lo com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En conjunto, la estructura de las clases sociales se ha modificado. La democratizaci&#243;n en el acceso al capital econ&#243;mico, clave del modelo de desarrollo boliviano, ha permitido un r&#225;pido ascenso social de sectores pobres y una reducci&#243;n de las distancias econ&#243;micas con los sectores m&#225;s ricos de la sociedad; la acelerada devaluaci&#243;n de la blanquitud como capital &#233;tnico de consagraci&#243;n social, sumada a la conversi&#243;n de la filiaci&#243;n sindical en un tipo de capital social y capital pol&#237;tico revalorizado por el Estado para acceder a derechos, puestos y reconocimientos p&#250;blicos, han modificado la composici&#243;n material de cada clase social y la relaci&#243;n entre las clases sociales. El normal y previsible reflujo social despu&#233;s del largo ciclo de rebeliones (2000-2009), ha acentuado estrategias individuales de reenclasamiento social, pero tambi&#233;n una especie de &#034;desencantamiento&#034; temporal de la acci&#243;n colectiva, creando nuevos marcos de percepci&#243;n cultural y disponibilidad pol&#237;tica atenuadas. Y si, adem&#225;s, tomamos en cuenta que una parte importante de los cuadros sindicales van pasando a la administraci&#243;n p&#250;blica (alcald&#237;as, ministerios, asambleas legislativas, etc.), tenemos un escenario de debilitamiento interno y temporal de los niveles de direcci&#243;n de las organizaciones sociales, que anteriormente hab&#237;an concentrado la funci&#243;n pol&#237;tica de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino tambi&#233;n ante nuevos marcos culturales de movilizaci&#243;n y de percepci&#243;n del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradi&#243; a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino-ind&#237;gena y vecinal pobre contin&#250;a siendo el basti&#243;n m&#225;s s&#243;lido y leal del proceso de cambio &#8212;y esto se ha verificado nuevamente en la &#250;ltima elecci&#243;n con gestos tan extraordinarios como la donaci&#243;n de una mita por parte del proletariado minero de Huanuni para la campa&#241;a&#8212;, pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. Han surgido otras colectividades sociales entre las clases populares y en las diversas clases medias de origen popular, m&#225;s vol&#225;tiles, por residencia, por estudio o por comunidad virtual, que se mueven por otros referentes e intereses, muchas veces de car&#225;cter individual. Como gobierno revolucionario hab&#237;amos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acci&#243;n electoral, en una parte de nuestras acciones, segu&#237;amos a&#250;n actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilizaci&#243;n y de informaci&#243;n insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspond&#237;an al actual momento social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;LIDERAZGO. 2. Hegemon&#237;a no es lo mismo que continuidad de liderazgo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durkheim llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo l&#243;gico de la vida en com&#250;n. Y el bloque social dirigente capaz de conducir activamente estas estructuras se constituye en un bloque social hegem&#243;nico. El proceso de cambio cre&#243; una matriz explicativa y organizadora del mundo: Estado plurinacional, igualdad de naciones y pueblos ind&#237;genas, econom&#237;a plural con liderazgo estatal, autonom&#237;as. Hoy, izquierdas y derechas se mueven en torno a esos par&#225;metros interpretativos que regulan el campo de lo posible y lo deseado socialmente aceptado. Hoy, la gente de a pie construye sus proyectos personales y expectativas en torno a estos componentes potenciados hacia el futuro a trav&#233;s de la Agenda Patri&#243;tica 2025, y no tiene al frente ning&#250;n otro proyecto de Estado y de econom&#237;a que le haga sombra. En ese sentido, hablamos de un campo pol&#237;tico unipolar. El que el presidente Evo tenga una popularidad y apoyo a la gesti&#243;n de gobierno que bordea el 80%, seg&#250;n las encuestas hechas en plena campa&#241;a por el refer&#233;ndum, constata este hecho hegem&#243;nico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cuando a los entrevistados se les consulta si est&#225;n de acuerdo con una nueva postulaci&#243;n, solo la mitad de los que apoyan la gesti&#243;n responde positivamente. El apego al proyecto de Estado, econom&#237;a y sociedad no es similar al apoyo a la repostulaci&#243;n o, si se quiere, hegemon&#237;a no es directamente sin&#243;nimo de continuidad de liderazgo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es posible que haya pesado la desconfianza normal hacia una gesti&#243;n muy larga; tambi&#233;n es posible que algunas personas pensaran que en el refer&#233;ndum volv&#237;an a reelegir a Evo, crey&#233;ndolo innecesario despu&#233;s de ya haberlo elegido en 2014. En todo caso, sobre ese espacio de votantes que daban su apoyo a la gesti&#243;n de Evo, pero no a su repostulaci&#243;n, se centr&#243; toda la artiller&#237;a de la campa&#241;a, tanto de la oposici&#243;n como del partido gobernante. La oposici&#243;n se mont&#243; r&#225;pidamente en una matriz de opini&#243;n larvaria, pero trabajada desde hace a&#241;os con el apoyo de agencias internacionales, referida a que los gobiernos de izquierda revolucionarios son &#034;autoritarios&#034;, &#034;abusivos&#034;, quieren &#034;eternizarse&#034;, etc. Y, entonces, la repostulaci&#243;n fue r&#225;pidamente ensamblada a la l&#243;gica de una manifestaci&#243;n que confirmaba el &#034;abuso&#034;, el &#034;autoritarismo&#034; etc. Algunos izquierdistas de &#034;cafet&#237;n&#034; se sumaron a este estribillo y, por consiguiente, la irradiaci&#243;n fue m&#225;s extensa. En tanto que el partido de gobierno tuvo que hacer una doble labor explicativa. Primero, enfatizar que quienes no quer&#237;an la repostulaci&#243;n eran los de la vieja derecha privatizadora y, luego, que la repostulaci&#243;n garantizaba la continuidad del proceso de cambio. En esta dualidad explicativa es donde se perdi&#243; la fuerza de la simpleza de una consigna electoral, frente a la matriz discursiva imperialmente labrada que repercut&#237;a m&#225;s fuerte justamente por su simpleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;REDES. 3. Las redes: nuevos escenarios de lucha&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recientemente estuve en San Pedro de Curahuara, un municipio alejado, cercano a la frontera con Chile. Los mallkus y mama t&#180;allas nos recibieron con cari&#241;o y bien organizados; hab&#237;an decidido en su asamblea los temas a tratar y los oradores. Pero tambi&#233;n vinieron a recibirme los j&#243;venes del colegio. Todos los estudiantes de la promoci&#243;n ten&#237;an un smartphone similar al m&#237;o, y si bien no hab&#237;an participado de la asamblea comunal, se hab&#237;an enterado por tel&#233;fono o WhatsApp que est&#225;bamos llegando al municipio. Aquello que vi en Curahuara se repite en toda Bolivia. El internet y las redes han abierto un nuevo soporte material de comunicaci&#243;n, tan importante como lo fueron otros soportes materiales de comunicaci&#243;n en el pasado: la imprenta en el siglo XVIII, la radio a principios del siglo XX, la televisi&#243;n a mediados del siglo XX. Se trata de medios de comunicaci&#243;n cada vez m&#225;s universales, que han llegado para quedarse y que no solo modifican la construcci&#243;n cultural y educativa de las sociedades, sino la forma de hacer pol&#237;tica y de luchar por el sentido com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La masificaci&#243;n y novedad de este nuevo soporte material de comunicaci&#243;n ha generado una sobreexcitaci&#243;n comunicacional que ha sido bien aprovechada por las fuerzas pol&#237;ticas de derecha, que dispusieron recursos y especialistas cibern&#233;ticos al servicio de una guerra sucia como nunca antes hab&#237;a sucedido en nuestra democracia y que ha vertido toda la lacra social en el espacio de la opini&#243;n p&#250;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Est&#225; claro que las redes no son culpables de la guerra sucia; es la derecha, que no tuvo escr&#250;pulo alguno para esa guerra sucia unilateral, la que apabull&#243; el medio. Y que, adem&#225;s, logr&#243; crear una articulaci&#243;n en tiempo real entre medios de comunicaci&#243;n tradicionales (peri&#243;dico, televisi&#243;n y radio), con redes sociales, de tal manera que una informaci&#243;n o denuncia &#8212;por ejemplo, vertida en la radio&#8212; instant&#225;neamente contaba con un peque&#241;o ej&#233;rcito de activistas profesionales para replicarla, ampliarla y convertirla en memes, llegando as&#237; a miles de seguidores que, antes del noticiero de la noche o el peri&#243;dico de la ma&#241;ana, ya se hab&#237;an enterado de ella y estaban buscando mayor informaci&#243;n. Del mismo modo, una falsedad creada a partir de las redes pod&#237;a encontrar de manera planificada su correlato escrito al d&#237;a siguiente, alargando as&#237; la vida social de una &#034;noticia&#034; que, de otra forma, se hubiera diluido en la existencia ef&#237;mera propia de las redes sociales. Nosotros atinamos a una defensa artesanal en un escenario de gran industria comunicacional. Al final, esto tambi&#233;n contribuy&#243; a la derrota. A futuro, est&#225; claro que los movimientos sociales y el partido de gobierno deben incorporar en sus repertorios de movilizaci&#243;n a las redes sociales como un escenario privilegiado de la disputa por la conducci&#243;n del sentido com&#250;n. Hay que democratizar m&#225;s a&#250;n el acceso popular a este soporte material de comunicaci&#243;n, lo que permitir&#225; quitar el monopolio actual de la conducci&#243;n del debate de las redes a la clase media tradicional que, a lo largo de esta d&#233;cada revolucionaria, siempre ha tenido una actitud conservadora y, ahora, aparece como la constructora de la opini&#243;n p&#250;blica en las redes sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;OPOSICI&#211;N . 4. Oposici&#243;n unida&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de los &#250;ltimos 15 a&#241;os, las batallas electorales han contado con un bloque conservador de derecha fragmentado. Desde las elecciones de 2002 hasta las de 2014, la derecha pol&#237;tica ha presentado varias candidaturas que han dispersado el voto de esas derechas. En oposici&#243;n a ello, la izquierda pol&#237;tica ha contado con una &#250;nica candidatura y, encima, respaldada por un &#250;nico bloque de izquierda social (sindicatos, comunidades, juntas de vecinos).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 2016 este panorama se ha modificado. Aun con sus divergencias, toda la derecha pudo articularse en torno a una sola posici&#243;n, la del No; e incluso tuvo la capacidad de arrastrar a los fragmentos del &#034;izquierdismo deslactosado&#034;, que antes hab&#237;a acompa&#241;ado a Gonzalo S&#225;nchez de Lozada en su gesti&#243;n de gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La antigua fragmentaci&#243;n de la derecha claramente mejoraba la posici&#243;n electoral del MAS, que se presentaba como la &#250;nica fuerza con voluntad real de gobierno. Sin embargo, al unificarse aqu&#233;lla para el refer&#233;ndum, se anularon temporalmente las fisuras y guerras internas que debilitaban a unas frente a otras y a todas ellas frente al MAS. As&#237;, el &#034;todos contra el MAS&#034; permiti&#243; que entraran, en una misma bolsa, desde los fascistas recalcitrantes y los derechistas moderados, hasta los trotskistas avergonzados. Y, en un memorable grotesco pol&#237;tico, la noche del 21 de febrero se abrazaron quienes, pocos a&#241;os atr&#225;s, estaban agarrando bates de b&#233;isbol para romper las cabezas de campesinas cocaleras, y algunos ex izquierdistas que, alguna vez, pontificaron desde su escritorio los derechos ind&#237;genas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final, la derrota del S&#237; ha removido la estructura general de las organizaciones sociales ind&#237;genas, campesinas, vecinales, juveniles, obreras y populares que sostienen el proceso de cambio. Y lo ha hecho para bien y en un momento oportuno. Momento oportuno porque quedan cuatro a&#241;os por delante para corregir errores, ya que es una derrota t&#225;ctica en medio de una ofensiva y victoria estrat&#233;gica del proceso de cambio. Y, para bien, porque las repetidas victorias de los &#250;ltimos diez a&#241;os han generado una peligrosa confianza y pesadez para un escenario de lucha de clases siempre cambiante, que requiere lo m&#225;ximo de las fuerzas, lo m&#225;ximo de la inteligencia y lo m&#225;ximo de la audacia del movimiento popular. Y es que las revoluciones avanzan porque aprenden de sus derrotas o, en palabras de Carlos Marx, las revoluciones sociales &#034;se critican constantemente a s&#237; mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parec&#237;a terminado para comenzar de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que solo derriban a su adversario para que &#233;ste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse m&#225;s gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situaci&#243;n que no permite volverse atr&#225;s y las circunstancias mismas gritan: &#161;Aqu&#237; est&#225; Rodas, salta aqu&#237;!&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(*) Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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